El martes pasado falleció en Bogotá uno de los grandes del arte colombiano: Eduardo Ramírez Villamizar. Nació en Pamplona en 1922 y adelantó estudios de arquitectura, arte y decoración en la Universidad Nacional. Expuso por primera vez en la Sociedad Colombiana de Ingenieros de Bogotá y luego se dedicó a viajar durante 10 años. Vivió en París y Nueva York hasta 1954. Desde ese momento comenzó una exitosa carrera de 50 años en la que ganó tres veces el primer premio del Salón Nacional de Artistas. Sus obras se expusieron en los museos de Arte Moderno y Guggenheim de Nueva York. La crítica de arte Marta Traba fue una de las primeras en reconocer a Ramírez Villamizar como uno de los precursores del arte abstracto y una de las principales figuras del arte moderno colombiano.SEMANA les pidió a cinco personajes del mundo del arte que recordaran a Eduardo Ramírez Villamizar. Eduardo Serrano, crítico de arte"Pese al logro de algunos escultores anteriores, sólo a mediados del siglo pasado, con el trabajo de los maestros Eduardo Ramírez Villamizar y Édgar Negret, puede decirse que la creatividad tridimensional colombiana se puso a tono conceptualmente con el desarrollo del arte internacional. Ramírez se inició como pintor, pero su trabajo pronto haría patente una ingénita inclinación por el espacio, al cual iría proyectando sus formas geométricas, primero a la manera de relieves y luego de piezas exentas, independientes de los muros. Su trabajo se iría simplificando paulatinamente haciendo del orden y la razón sus ingredientes fundamentales y ganando en severidad y contundencia. Su legado para la historia del arte colombiano es enorme, no sólo en cuanto a su producción, en la cual se cuentan algunas de las piezas de arte público más importantes del país, sino en cuanto a su actitud siempre consecuente con sus valores y definiciones. Ramírez Villamizar es el artista moderno colombiano por excelencia, como lo reiteran la lógica de su razonamiento y el interés en construcciones de escala monumental que permiten inferir su fe en el hombre y en el futuro de la humanidad. Para Ramírez Villamizar lo importante era expresar lo más con lo menos y hacerlo de manera impecable, sin la más mínima ambigüedad". Carlos Salas, pintor y director de la galería Mundo"Desde siempre me he sentido cautivado por las formas en la obra de Ramírez Villamizar. Al principio creía que su arriesgado juego y la maestría con que mantenía el pleno control de él se dirigía únicamente a mi espíritu. Años después comprendí, gracias a su retrospectiva en la Luis Ángel Arango, cómo este gran artista podía ser dionisíaco. Lo que tenía por tan sólo una depurada forma espiritual se me revelaba como el resultado de un hacer artístico lleno de vida corporal. A donde llega su obra es a los sentidos haciendo vibrar cada fibra de nuestro ser. Su poder nos sobrevivirá".Antonio Montaña, crítico de arte"Fui gran amigo suyo y admirador de su obra. Para mí Ramírez Villamizar es el más grande de los escultores colombianos. Comenzó como pintor figurativo y terminó como el más libre de los escultores. En realidad era un fanático de la forma.Lo que él quería era que su escultura no recordara para nada la naturaleza, aunque siempre dijo haber aprendido mucho de sus formas. Tenía incluso una enorme colección de caracoles que miraba todos los días para entender cómo funcionaban sus líneas, no para repetirlas sino para contradecirlas. Decía que la línea recta no existía en la naturaleza sino que era la forma de expresión más humana".Gloria Zea, directora del MamBo"Ramírez Villamizar es uno de los grandes escultores del siglo XX por la grandeza, coherencia y rigor de sus obras. Considero la obra del maestro de una categoría mundial y lo comparo con la de Eduardo Chillida o Richard Serra. Su pérdida es absolutamente infinita porque él contaba aún con la lucidez mental que siempre lo caracterizó y estaba en plena producción como lo demuestra la exposición de relieves que se inaugurará en la galería Diners. Mi mayor satisfacción en este momento es la realización del catálogo-libro, cuyo machote fue revisado por él mismo, de manera tal que nos afirmó: 'Por primera vez me siento plenamente realizado con una publicación'. La pérdida sucesiva que ha sufrido la historia del arte colombiano a partir de la muerte de Juan Antonio Roda, Enrique Grau y ahora la de Eduardo Ramírez Villamizar es absolutamente devastadora y nos llena de una inmensa tristeza. Sin embargo, en esta dolorosa situación debemos recordar una de las directrices de su pensamiento: "La importancia del arte radica en la calidad de las obras, pues el artista muere y éstas permanecen".Gustavo Zalamea, artista"Creo que es un artista extraordinario que comprendió profundamente lo sagrado y los espacios de la arquitectura. Estableció un puente entre cultura precolombina y modernidad. Lo definen la exactitud, la precisión, el rigor, la disciplina y el ascetismo extremo".