? 0 false 21 18 pt 18 pt 0 0 false false false Primero que todo quiero pedir disculpas por la larga ausencia. Pero ya que regresé quiero hablar de un tema candente a causa de la pequeña querella entre María Jimena Duzán y Daniel Samper Ospina: es decir, los desnudos. Para empezar quiero aclarar que no tengo nada contra la desnudez, me parece linda, me parece sana, me parece natural. Pero sobre todo, y desde hace años, tengo la idea de una campaña personal, de la cual sólo sabían hasta hoy mis amigos. El nombre de dicha campaña es “Empelótese donde es”. Sí, es sencillo, pero parece que muchas personas olvidan que así como hay publicaciones para leer sobre actualidad, carros o mascotas, hay revistas en las que se ve bien salir sin ropa y otras en las que eso no luce. Es más, todo lo contrario, desluce y deja mucho que desear de quien se ‘atreve’ a mostrar su cuerpo en ellas. Empecemos. Playboy, Soho o Don Juan son los lugares en donde se ve bien salir empeloto. Para eso están hechas esas revistas. Además Soho ha mostrado que no discrimina y ha sacado no solo mujeres, de todas las edades, sino también hombres. Claro, hay desnudos que desearíamos nunca haber visto como el de Yidis o el de Juan de Mar, pues sí, pero por lo menos lo hicieron donde era. Ahora, querido Gregorio Pernía, tu desnudo en Elenco no solo fue innecesario sino falto de gusto, estilo, y conciencia. Así como cuando, eso me contaron hace años, hiciste tu casting para Rosario Tijeras la película y decidiste taparte la cara y secuestrar al director y al productor para mostrarles en vivo como eras de bueno haciendo de criminal. ¿Te dieron el papel? ¡No! Y créeme que las mujeres tampoco fantasearon contigo después de verte en Elenco. Él no es el único. Si mal no recuerdo Jet Set decidió en alguna oportunidad sacar desnudas a mujeres mayores de 30, encabezadas por Alejandra Borrero. Y creo también haber visto en esa publicación al chef Kendon MacDonald, que en paz descanse, y a su amiguillo. Además de verse raros en esa publicación, esos desnudos no fueron los más estéticos y creo que más de un nieto quedó traumatizado al ver los pezones de su abuelita en la revista que leen las mamás de sus amiguitos. Y créanme, no es una cuestión de edad, pues la hermosa actriz Helen Mirren salió desnuda hace poco en New York Magazine y en Esquire y se veía hermosa. Pero, pues, es Helen Mirren, ganadora del Oscar, primerísima actriz que ya está más allá del bien y del mal. Y pues ni hablar de las fotos de Amparo Grisales en Soho hace unos años, esa mujer sigue hermosa. También en Diners ví más de un desnudo que me hizo pensar que definitivamente hay lugares para salir sin ropa y otros que no. Especialmente porque este es el tipo de revista que suele estar en las mesitas de las salas de espera de los consultorios médicos. Recuerdo que la escritora Margarita Posada decidió declarar que había sido la columnista de sexo de Soho, después de salir de la nómina de esa revista, y quitarse la ropa para posar al lado de una maquina de escribir en Diners. En ese momento pensé: no se ve bien. No porque no sea una mujer muy linda, sino porque no era el lugar correcto. Es como empelotarse en una playa normal de San Andrés, no luce; así uno esté lindo, genera incomodidad, un no sé qué en el ambiente. Después resarció su (en mi opinión) error, y salió empelota en Soho junto a otras escritoras. Donde era. Y cómo olvidar la sección A flor de piel de la tristemente desaparecida Cambio. Era una sección de relleno y la mayoría de las veces carente de estética, iluminación y buenos maquilladores. De ahí me queda la imagen de mi colega Juan Carlos Garay posando sin ropas y cubriendo sus partes pudorosas con el libro que acababa de lanzar entonces, La nostalgia del melómano (que es un buen libro). Y por supuesto la infame foto en baby doll de María Jimena Duzán que Daniel Samper Ospina amablemente nos recordó en su columna de esta semana. ¿Que enseñanza nos queda de esto? Primero, si va a posar desnudo, ligero de ropas o con transparencias, para una publicación, la que sea, exija que lo hagan ver bien, bonito, es lo mínimo. Segundo, piense en cómo se va sentir cuando vea la revista. ¿Va querer mostrársela a sus amigos? ¿Va querer que su hijos o nietos la vean? Porque todos la van a ver. Tercero, si la revista en cuestión es de esas que se mantienen por años en salones de belleza, salas de espera, lavaderos de carros o son un suplemento del periódico, evite empelotarse en ella. Cuarto, si ya salió ligero de ropas en una de esas publicaciones, no critique a quienes se empelotan en las publicaciones hechas para los desnudos, principalmente porque tuvieron el olfato para hacerlo de la manera correcta y estética, pero también porque las fotos siempre volverán para morderle el rabo de paja.
Decálogo para empelotarse
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5 de septiembre de 2011, 3:52 p. m.