DELITO EXTRADITABLE

Por cuarta vez un fallo es adverso a Pinochet. El perdedor: el gobierno

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8 de noviembre de 1999, 12:00 a. m.

El juez Ronald Bartle leyó su veredicto en una sala atestada de periodistas y público. "Se concede autorización para extraditar a España al ex dictador chileno Augusto Pinochet, por los delitos de 34 casos de torturas y uno de conspiración para torturar". El juez, de tendencia conservadora, cercano a la ex primera ministraMargaret Thatcher, aceptó en un acto inédito el concepto de "conspiración para torturar", que reconoce la desaparición como un acto criminal que persiste en el tiempo, pues las torturas para los familiares siguen mientras no se encuentre el cuerpo del detenido.El abogado Clive Nicholls, que dos días antes había presentado ante el juez un dramático informe médico que presentaba a Pinochet con graves problemas de senilidad mental, para evitar que compareciera en la Corte, leyó una carta enviada por el ex dictador, una vez conocido el fallo, en la que señala: "Como ex presidente y senador no soy culpable de los delitos de los cuales se me acusa. España no ha producido una sola evidencia que demuestre que soy culpable". Enfatizó: "Creo que España no ha estudiado o investigado apropiadamente los delitos y, por lo tanto, tampoco tiene jurisdicción para enjuiciarme. Está actuando en violación de la soberanía de Chile".Los abogados de Pinochet tendrán 15 días para apelar el fallo a la High Court, trámite que podría durar entre dos a tres meses. Luego, la decisión del juez de segunda instancia, también podría ser apelada ante la Cámara de los Lores y a su vez esta decisión puede ser apelada. El caso podría durar dos años, la única salida que le queda al ex general es que se le conceda el regreso a Chile por razones humanitarias. Pero eso tampoco es claro. Hernán Montealegre, experto en derecho internacional, señaló a Semana en Santiago que "estas razones pueden ser acogidas si se demuestra, seriamente, que tiene una enfermedad terminal o que su deterioro mental le impide comparecer ante un juez. Un precedente es el caso de Erick Hönecker, quien fue extraditado desde Rusia a Alemania y su juicio no llegó a término, porque se demostró que tenía un cáncer terminal a corto plazo. Hasta ahora los abogados de Pinochet sólo han demostrado que tiene daños físicos producto de la edad, y su carta leída tras el fallo dejaría al descubierto que está en óptimas condiciones mentales".Pero también es claro que, sin importar la suerte de Pinochet, el gobierno chileno es el que tiene más que perder. La cancillería de Santiago hizo lo que pudo por la liberación del acusado pero no tuvo éxito. Los argumentos del gobierno de Eduardo Frei le han hecho un flaco favor a su popularidad interna y, lo que es peor, le ha trasladado su baja aceptación a la candidatura oficialista de Ricardo Lagos, a solo dos meses de las elecciones. Hace 90 días Lagos se regocijaba con el 54 por ciento de las preferencias; hoy en la misma medición sólo alcanza un 39,8 por ciento, en un virtual empate con Joaquín Lavín, miembro de círculo más cercano a Pinochet.El gobierno ha perdido por punta y punta. Su Concertación de Partidos por la Democracia, que va desde el centro a la izquierda socialista, había obtenido su mayor apoyo por su posición ética frente a lo que fue la dictadura militar. Pero por el otro extremo, los centroderechistas que hubieran votado por Lagos no le perdonan al gobierno su ineficacia en 'recuperar' a Pinochet. Como dijo a SEMANA Jaime Naranjo, un diputado socialista, "la actuación del canciller Gabriel Valdés en el foro de las Naciones Unidas, donde pidió clemencia y un trato especial para quien fue condenado tantas veces en esa tribuna, olvidando que precisamente esas condenas lograron salvar vidas en Chile durante la dictadura de Pinochet, incluso la vida de quienes hoy son ministros, son senadores y altas personalidades de gobierno, son decepcionantes".

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