Aquella celebre frase de Nicolás Maquiavelo: "El fin justifica los medios", cobra mucha vigencia en los grandes eventos y competencias deportivas del mundo. Algunos deportistas buscan la mejor forma de aumentar su rendimiento para llegar a la gloria. Algunos entrenan durante horas todos los días y otros recurren al doping. Pero desde hace pocos años ha surgido en el panorama un tercer grupo de deportistas que ha logrado llenarse de triunfos de una forma relativamente simple: mejorando sus herramientas deportivas. Esto es algo que quedó en evidencia con los corredores estadounidenses que participaron en los pasados campeonatos mundiales de atletismo celebrados en Sevilla.La delegación de Estados Unidos llegó encabezada por Toby Hatfield, un diseñador de zapatillas para atletas. Ese hombre fue el encargado de idear el calzado más conveniente para Maurice Greene y otros corredores que obtuvieron el oro. Fue el responsable de diseñar una serie de zapatos tenis que se adaptaran a las cualidades de cada uno de los velocistas y que, como en efecto ocurrió, les permitieran ganar algunas centésimas o incluso milésimas en cada una de las pruebas en las que intervinieron. Hatfield está bajo las órdenes de Simon Taylor, jefe de diseño de la compañía Nike. Durante los últimos dos años estuvieron trabajando en conseguir el calzado adecuado para las estrellas del equipo estadounidense, especialmente para Maurice Greene, récord mundial de los 100 metros. El resultado de esa investigación fue un par de tenis de colores fosforescentes que pesan 200 gramos y que tienen un carácter singular: sólo los puede usar Greene.A pesar de su ligereza las zapatillas de Greene pesan casi el doble de las utilizadas por Carl Lewis en el mundial de 1991, cuando batió el récord del mundo con 9,86 segundos. Las del 'Hijo del Viento' pesaban 116 gramos y sólo se podían utilizar en una carrera. Las de Greene tienen una mayor esperanza de vida: cuatro competencias. Las diferencias entre las que usó Lewis en Tokio respecto a las de Greene no radican únicamente en el peso. La estructura de cada una de ellas apenas guarda relación en el diseño y en los componentes."Aunque es más bajo que Lewis (1,76 metros frente a 1,86), Greene es más potente, más grande. Sólo por eso necesita otro tipo de calzado, una estructura que le permita aprovechar lo mejor posible su forma de pisar sobre la pista. Greene pisa con más potencia que Lewis y con un ángulo diferente cuando contacta con el suelo", afirmó el creador de los tenis en una conferencia en Estados Unidos en donde, un mes después, reveló parte de los secretos del éxito de los mundiales y en los últimos juegos olímpicos.Greene golpea el suelo como un martillo, con una proyección descomunal de vatios, mientras que Lewis tenía una pisada más deslizante. Michael Johnson, sobre quien que se trabaja intensivamente en el diseño de sus tenis, es otro de los grandes favorecidos por la tecnología. Aunque es un atleta de 200 y 400 metros nadie ha alcanzado una media de velocidad más alta que él. En Atlanta corrió los 200 metros en 19,32 segundos, con una media de 9,66 segundos en cada 100. Sin embargo, por su estilo, menos abrasivo que el de Greene, su calzado es diferente. Cada uno de sus tenis pesa 125 gramos (75 menos que los de Greene) y el tejido es más sedoso. "A Johnson se le notan las marcas de los dedos cuando corre, dice Hatfield. Y añade: Es un atleta que ha tenido propensión a las lesiones musculares y cuidamos muy bien el diseño para que no se produzca ningún tipo de desequilibrio cuando corre".Las zapatillas de Greene son más fuertes, dispuestas a resistir los martillazos del mejor velocista del mundo contra la superficie. Por sus características, su rotunda pisada apenas deja aire entre el talón y el suelo. El ángulo entre las dos resultantes es muy pequeño, razón por la cual Greene hace un fortísimo apoyo contra la parte central de la suela. Esa parte de sus zapatillas está reforzada especialmente. Se trata de un pequeño tache de nailon plastificado, muy rígido. De esa manera se mejora el efecto rebote en el contacto con la pista, contacto instantáneo, de apenas 80 milésimas de segundo. En el caso de Lewis, como en el de Michael Johnson, su calzado no sólo era más ligero: también mucho más flexible."Greene tiene unos pies muy grandes para su estatura. Necesita más superficie en la planta de sus tenis para guardar el equilibrio que se requiere al correr tán rápido", afirmó el diseñador estadounidense. El grupo de ocho investigadores, entre los que hay ingenieros espaciales y especialistas en biomecánica, tardó 18 meses en desarrollar los tenis con los que Greene ganó en los pasados mundiales de Sevilla. Durante ocho sesiones grabaron su manera de correr. Con una cámara observaron cada uno de los movimientos de su cuerpo. Con otra se dedicaron exclusivamente a recoger toda la información sobre su manera de golpear la pista con el pie.La cámara grababa a una velocidad de 500 fotogramas por segundo, de tal manera que ningún detalle pasó inadvertido para el equipo que tenía encomendado el trabajo de construir un tenis especial para el hombre más rápido del mundo. "Cada atleta tiene unas características propias. Por ejemplo, observamos que Michael Johnson pone el pie izquierdo casi perpendicular a la línea que traza su cuerpo en las curvas cuando corre los 200 metros. Es algo insólito porque requiere un tobillo que es casi goma. Lewis no podía hacerlo. Sus pies seguían la dirección que marcaba su cuerpo", revelaron los creadores de los tenis.Gran parte del éxito de Greene tiene respuesta directa en sus zapatillas. Cuando el estadounidense pisa contra la superficie tira el pie con la máxima fuerza hacia adelante para producir un efecto cepillo. Las cerdas del cepillo quedarían alineadas hacia adelante para impulsar mejor. Los tenis de Greene, que cuentan con ocho clavos frente a los 10 de los de Marion Jones, contienen una multitud de pequeñas púas de goma que generan ese efecto. Todo dispuesto, en suma, para que a Greene no le falte ayuda en la caza de récords.