DIRECTOR TECNICO

El entrenamiento empresarial se ha convertido en la mejor alternativa para que las compañías <BR>medianas y pequeñas accedan a la consultoría gerencial.

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28 de noviembre de 1999, 7:00 p. m.

Las crisis suelen tener un efecto inesperado en las organizaciones. Muchos gerentes y empleados que se habían desempeñado satisfactoriamente en sus funciones normales se vuelven incapaces para afrontar la creciente complejidad de las situaciones que deben resolver. Y para los empleadores se vuelve una prioridad encontrar personal suficientemente capacitado con el objetivo de lograr de ellos una alta productividad que se traduzca en un mejoramiento general de la organización. No siempre, sin embargo, es posible encontrar a dicho personal en el mercado. Y no pocas veces resulta difícil reemplazar al personal mediante esquema de promoción interna. Sobre todo en empresas medianas y pequeñas. De allí que la mejor alternativa sea capacitar o entrenar al personal disponible a sabiendas de que no reúne los requisitos adecuados. Esta capacitación la puede realizar la misma organización, pero recientemente se ha comprobado que es mejor desarrollar estas actividades a través de terceros.Es aquí adonde aparecen los business coaches o 'entrenadores empresariales', que tienen como función no sólo capacitar al personal sino analizar y revisar los aspectos más problemáticos de una gestión. Y se vuelven fundamentales para las organizaciones que no cuentan ni con el tamaño ni con los recursos para contratar a las grandes consultoras gerenciales. Por esta razón las firmas que ofrecen estos servicios se han venido multiplicando a nivel mundial durante los últimos años.Colombia no es la excepción. Recientemente firmas de consultoría como Taller de Estrategia y empresas de investigación de mercados como Advicom han incorporado dentro de su portafolio de servicios el coaching empresarial. En el caso de Advicom, esta técnica gerencial ha sido aplicada en empresas como Blockbuster _dedicada al entretenimiento y alquiler de películas_ y Estibol _dedicada a la producción de estilógrafos y bolígrafos Lamy y MontBlanc_, con un gran éxito. De acuerdo con Sonia Ardila, directora de la firma, el primer paso consiste en simular una ruta de momentos de verdad en la que se evalúa el proceso natural por el que atraviesa un cliente desde el momento en que instante hasta que sale del almacén. Para esta evaluación se diseñan roles especiales que son interpretados por personas que la empresa contrata, y que pueden ir desde mamás con niños y bebés hasta jóvenes indecisos cuyo proceso de compra toma más de una hora.En la mayoría de los casos estas representaciones se realizan con cámaras escondidas que registran todo lo sucedido dentro del almacén; de esta forma es posible comparar el servicio prestado por los funcionarios con el protocolo establecido por la empresa. Las cámaras también permiten medir el nivel de servicio, agresividad comercial, amabilidad y desempeño del personal que trabaja en el negocio.El siguiente paso consiste en enviar el material a una serie de sicólogos que analizan el grado de compromiso del empleado con la empresa. "Miramos si el funcionario habla en singular o plural. Ponemos particular atención a frases como 'aquí no dan descuento' o 'no tienen ese artículo' por cuanto reflejan una falta de apego con la organización", afirma Sonia Ardila. De igual forma se observan los posibles obstáculos visuales en el almacén que hacen que ciertos artículos o productos no salten a la vista del consumidor.Finalmente viene la labor de entrenamiento como tal. Para ello la empresa elabora un documento para cada empleado, en el que se destacan los aciertos y las fallas durante el proceso. Una vez el funcionario toma conciencia de sus deficiencias comienza la labor de adiestramiento y preparación con el fin de dejar al trabajador totalmente capacitado para asumir el nuevo rol dentro de la organización.Por todo lo anterior el coaching de empresas se ha convertido en un valioso recurso que ayuda a las entidades _en particular a las pequeñas_ a agregar un mayor valor al cliente. Estos capacitadores organizacionales buscan ayudar a resolver diversos problemas empresariales, fijar objetivos y medir los resultados. Su promesa: cambiar o reforzar el estilo directivo y de liderazgo de una empresa para adecuarlos a las necesidades de mejorar el servicio al cliente, el producto, los procesos, la colaboración y trabajo en equipo, y la toma de decisiones. Los tres mandamientosConfidencialidad. Las empresas muchas veces están temerosas de compartir información con sus entrenadores. Esta información puede ir desde balances financieros y estrategias de crecimiento hasta 'la receta secreta' para hacer las galletas de la abuela. Para romper esta barrera es necesario crear confianza y confidencialidad entre los coaches y la empresa.Actitud positiva frente al cambio. La mayoría de las Pymes _pequeñas y medianas empresas_ de nuestro país se caracterizan por ser negocios de familia que han operado con los mismos métodos a través de los años. Muchas veces los fundadores no aceptan las recomendaciones que los entrenadores les sugieren, pues en palabras de ellos "así hemos trabajado toda la vida y nos ha funcionado. ¿Por qué cambiar la forma en que vendemos?". Por eso es fundamental que la empresa que quiera adiestrar a sus empleados mantenga la mente abierta frente a las recomendaciones y alternativas de acción sugeridas.Ofrecer diferentes tipos de soluciones. Un buen entrenador empresarial debe formular una serie de alternativas y planes de acción, de manera que sea la empresa la que tenga la posibilidad de escoger los caminos por seguir dentro de la labor de adiestramiento de sus funcionarios.

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