Nació el 5 de julio de 1996 en el Instituto Roslin de Edimburgo, Escocia, pero los científicos lo anunciaron siete meses después. La noticia desató un debate sobre los límites de la ciencia, pero también una ola mundial de afecto hacia el animal. Antes de cumplir siete años, Dolly debió ser sacrificada como consecuencia de una enfermedad pulmonar y una artritis severa.