Leí con gran interés el artículo 'Cartera fantasma' publicado en la edición #906, respecto del cual quiero añadir dos consideraciones.1. Según SEMANA una de las razones de la parálisis del crédito consiste en el incremento notable de los activos improductivos de la banca. Este fenómeno obedecería a "malas decisiones de préstamos en el pasado". Algo hay de cierto en esta afirmación pero la razón primordial es otra. Una política monetaria expansiva fue la causa de un crecimiento sin precedentes de la cartera: en el año 93, por ejemplo, la cartera de los establecimientos de crédito aumentó 55 por ciento, lo cual fue posible porque el Emisor permitió un crecimiento de la oferta monetaria ampliada del 50 por ciento en ese mismo año. Preocupado por esa dinámica, entre 1994 y 1996 el Banco de la República contrajo bruscamente el crecimiento de los agregados monetarios y presionó el alza de la tasa real de interés de captación hasta un nivel del 12 pos ciento.Buena parte del deterioro de la calidad del crédito que ocurrió en los años siguientes obedeció a este frenazo: la situación se tornó complicada desde 1998, cuando el Banco de la República volvió a contraer la liquidez agregada, con el fin de detener la banca cambiaria, y las tasas reales de captación llegaron al 17 por ciento, Como resultado, la demanda agregada empezó a contraerse, y con ella, el nivel de actividad económica general.2. Afima tambian SEMANA que la liberación financiera, realizada a comienzos de los 90, no se tradujo en una mejora de la eficiencia bancaria derivada de una mayor competencia. Esta afirmación es discutible. Un indicador clásico de ésta es la relación entre los gastos administrativos y los ingresos financieros, la cual pasó de 25 por ciento en 1992 a 16 por ciento en 1998. No puede perderse de vista, de otro lado, que la eficiencia de la banca, como la de los demás sectores de la economía, obedece a factores exógenos, que son aquellos que los empresarios no pueden controlar. Según el World Competitivenes Report de 1997, Colombia ocupaba en 1996 el puesto 42 entre 46 países con relación al indicador global de competitividad. En el caso de la banca numerosos factores externos disminuyen la eficiencia. Menciono algunos: la poca productividad de la mano de obra, las debilidades de la plataforma tecnológica del país, la alta preferencia del público por transacciones en efectivo y a través de cheques, cuando en países más desarrollados el volumen de transacciones electrónicas es mucho mayor, etc.Jorge Humberto Botero, presidente AsobancariaBogotá
DOS CONSIDERACIONES
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1 de noviembre de 1999, 12:00 a. m.