Desde hace varios meses, en la carrera Séptima con calle 100, al norte de Bogotá, una bandera de Colombia ondea con el viento frente a un enorme terreno excavado en el que trabajan día y noche centenares de operarios con su maquinaria especializada. Ahí se le da forma a una gigantesca obra para la capital. Los dueños de este terreno que parecía desaprovechado, porque no tenía ningún desarrollo inmobiliario, son dos: la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares (Cremil), una entidad pública encargada de pagar las mesadas pensionales de los miembros retirados del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea; y la constructora Aldea Proyectos.La Caja de Retiro es dueña de casi la mitad de las 6,7 hectáreas donde se construye América Centro de Negocios, un complejo de 85.000 metros cuadrados que tendrá dos torres de oficinas. La primera consta de 25 pisos, más cinco pisos de una plataforma comercial –un poco más grande que el centro comercial Unicentro–, propiedad de Aldea Proyectos; y la otra torre, de Cremil, tendrá 16.819 metros cuadrados y 289 parqueaderos para la renta. Esta torre se entregará a mediados de 2019. El proyecto también contempla dos estaciones de TransMilenio y un estacionamiento para buses del SITP. Como parte de la obra, Aldea Proyectos reformará la intersección de la calle 100 con carrera Séptima mediante un túnel y ampliará cuatro carriles del circuito vial que rodea el área que se está interviniendo.El general de Reserva Activa Édgar Ceballos Mendoza, director de Cremil, destaca que “este es un ejemplo a nivel nacional de cómo una entidad pública puede lograr que un bien desaprovechado se convierta en un proyecto productivo”.Para la fecha de su entrega total en 2020, este gran proyecto habrá generado aproximadamente 2.000 nuevos empleos a la economía nacional. Todo hace parte de un riguroso plan parcial de renovación urbana, que fue aprobado por la Alcaldía Mayor de la ciudad, supervisado por varias entidades distritales y por el Ministerio de Defensa.El plan y su ejecución han sido objeto de tres revisiones exhaustivas por parte de la Contraloría en las auditorías anuales, las cuales han arrojado cero hallazgos a la fecha.Un Centro Internacional revitalizadoLas ambiciones de los 58.400 afiliados de Cremil van más allá de la calle 100 con Séptima. La Caja de Retiro es propietaria única de cuatro estructuras del Centro Internacional: los edificios Bochica, Bachué, Residencias Tequendama Norte y Residencias Tequendama Sur.El gran problema de estos inmuebles es que, después de 60 años de existencia, han dejado de ser seguros y satisfacen solamente el 46 por ciento de los estándares establecidos por la normativa de seguridad vigente en construcción. Por ese motivo y en consideración a que el Distrito y la Nación han declarado al Centro Internacional como un Bien de Interés Cultural, Cremil ha formulado un Plan Especial de Manejo y Protección para el Centro Internacional Tequendama, el cual contempla la construcción de dos modernas torres en reemplazo de los edificios Bochica y Residencias Tequendama Norte. Adecuar y remodelar estos dos edificios es mucho más costoso que derribarlos y volverlos a levantar.Lo que busca este Plan Especial, ahora bajo examen del Ministerio de Cultura, es “hacer viable financieramente la valorización del Centro Internacional, que los edificios cumplan con la norma de sismorresistencia, sean nuevamente amigables con el medioambiente, cuenten con medios de acceso para personas discapacitadas, así como con redes eléctricas y alcantarillado de primer nivel”, explica el teniente coronel de Reserva Activa Juan Carlos Lara Lombana, subdirector de Cremil.El sueño de Cremil para el Centro Internacional es todavía un proyecto cuyo resultado final depende de la decisión del Ministerio de Cultura. Pero el América Centro de Negocios es ya una realidad en proceso de materialización. La valiosa contribución que los militares retirados querían hacer al avance de la capital de Colombia, también lo es.