La gestión de los recursos asociados a la transición energética se ha convertido en un aspecto clave para reducir el impacto ambiental del consumo de energía. Más allá de optimizar su uso, la eficiencia energética también implica aprovechar los materiales disponibles y disminuir pérdidas en toda la cadena de valor.
En ese contexto, el reciclaje de baterías surge como una alternativa para recuperar materiales críticos y evitar la extracción de nuevas materias primas. En Colombia, la empresa Altero ha desarrollado una tecnología propia de reciclaje en seco que no utiliza agua ni genera emisiones, con la que busca disminuir la huella ambiental asociada a la producción de baterías.
El proceso permite recuperar metales estratégicos como litio, cobalto, níquel, cobre, aluminio e hierro, presentes en baterías de litio provenientes de dispositivos electrónicos, vapeadores y sistemas de movilidad eléctrica.
“Hablar de eficiencia energética también es hablar de uso eficiente de los recursos. El reciclaje de baterías evita la extracción de materias primas vírgenes, reduce la presión sobre ecosistemas y disminuye la huella ambiental de toda la cadena productiva”, destacó Andrea Alzate, cofundadora y CEO de Altero.
La compañía trabaja con alrededor de 20 empresas que integran la cadena de reciclaje y cuenta con una capacidad de procesamiento de 1.000 toneladas anuales. Hasta la fecha ha reciclado más de 400 toneladas de baterías.
Según la empresa, el proceso evita que estos residuos terminen en vertederos, sean incinerados o exportados sin aprovechamiento local, ya que los materiales recuperados pueden reincorporarse al ciclo productivo.
“Tenemos una planta con un modelo muy interesante, ya que opera con cero emisiones y cero vertimientos, y además es modular, lo que nos permite replicarla y llevarla a otras regiones. Así mismo, contamos con una licencia ambiental para el reciclaje de baterías de movilidad eléctrica, asegurando transparencia y cumplimiento normativo para los clientes”, señaló Alzate.
La empresa proyecta reciclar 200 toneladas durante el próximo periodo, con el objetivo de incrementar la recuperación de materiales y ampliar su participación en el mercado nacional.
“El reciclaje de baterías no es el final del proceso: es el punto de partida para un sistema energético más responsable, sostenible y verdaderamente eficiente”, concluyó la directiva.