La creciente demanda de las mujeres por mayor comodidad y autonomía en su vestimenta ha impulsado tendencias globales como el bra-free (sin brasier), que ha generado transformaciones en la industria de la lencería. Esta preferencia por alternativas a la ropa interior tradicional ha trasladado la demanda hacia soluciones que permiten prescindir del brasier con seguridad y discreción. Según cifras de Research and Markets, este segmento de productos podría alcanzar los 402 millones de dólares en 2032.
Las proyecciones indican un crecimiento estimado del 7,3 % para 2026, asociado también al auge de movimientos sociales como body-positivity (positividad corporal) y a tendencias de moda como el seamless (sin costuras). Estas corrientes han influido en cambios en las prioridades de las consumidoras hacia el bienestar, la aceptación y la naturalidad. De acuerdo con la marca colombiana Uva Women, estas tendencias se complementan con innovaciones en el diseño de productos y el uso de materiales que permiten que las prendas se adapten al cuerpo sin restricciones.
En Colombia, la demanda por este tipo de soluciones también ha aumentado entre consumidoras que buscan mayor libertad al vestir. Según Sara Cadavid, líder de marca de Uva Women, anteriormente muchas mujeres se encontraban con productos genéricos que generaban molestias o se notaban bajo la ropa. “Evidenciamos que el mercado estaba saturado de soluciones genéricas que presentaban fallas de adherencia o provocaban irritaciones. Muchas mujeres querían usar sus prendas favoritas sin brasier, pero los productos disponibles se despegaban o se notaban”, explicó.
La compañía señala que su propuesta se basa en el uso de silicona y adhesivos de grado médico para responder a los estándares de seguridad y estética de las consumidoras. “Estos materiales hipoalergénicos están desarrollados para el contacto prolongado con áreas delicadas de la piel, por lo que reducen el riesgo de irritaciones y ofrecen un efecto de ‘segunda piel’ con un diseño ultradelgado y de acabado mate, eliminando bordes visibles y sombras, factores que hacen que nuestros cubrepezones sean ultrainvisibles, ideales para el uso de escotes o prendas de tonos claros”, agregó Cadavid.
La especialista indicó que la efectividad del producto depende de la preparación adecuada de la piel antes de su uso, que debe estar limpia y libre de aceites, cremas o lociones. Tras su aplicación, una presión suave desde el centro hacia los bordes permite una mejor integración con la forma del busto y un acabado que no se marca bajo la ropa. También señaló que el lavado y secado después de cada uso contribuyen a conservar las propiedades del adhesivo y permiten su reutilización.