En el marco del Día de la Tierra, World Vision señaló la importancia de proteger los ecosistemas y promover acciones comunitarias orientadas a la restauración de la naturaleza y al fortalecimiento de la resiliencia de poblaciones vulnerables, incluida la niñez.
Colombia alberga más de 50.000 especies registradas y cuenta con cerca de 31 millones de hectáreas protegidas, equivalentes a aproximadamente el 15 % del territorio nacional. No obstante, enfrenta desafíos ambientales. Según el IDEAM, en 2025 la deforestación alcanzó 72.409 hectáreas, lo que representó un aumento del 6 % frente al año anterior, con alta concentración en la Amazonía.
A este panorama se suma que cerca del 40 % del territorio presenta degradación de suelos, lo que afecta la productividad agrícola, la disponibilidad de alimentos y la sostenibilidad de los medios de vida rurales.
Frente a esta situación, la organización impulsa iniciativas de restauración ecológica y soluciones basadas en la naturaleza. A nivel global, ha contribuido a la recuperación de más de 5 millones de hectáreas mediante modelos comunitarios de regeneración natural.
En La Guajira y la región Caribe, desarrolla procesos de restauración del bosque seco tropical con la metodología de Regeneración Natural Gestionada por la Comunidad (FMNR) y técnicas de manejo del agua. En la Amazonía, adelanta pilotos en zonas afectadas por la deforestación, liderados por comunidades indígenas.
Además, promueve formación ambiental con más de 500 niñas, niños y adolescentes a través de grupos ECOPAD, fortaleciendo conocimientos en cambio climático y biodiversidad.
“En este Día de la Tierra, desde World Vision hacemos un llamado a la conservación de los ecosistemas que tenemos y a la restauración de lo que hemos deteriorado, entendiendo que proteger la naturaleza tiene un impacto directo sobre la vida y el futuro de las niñas, niños y sus comunidades”, menciona Esteban Ricardo.
“Hemos visto que sí es posible recuperar ecosistemas degradados mientras se mejoran los medios de vida de las familias. Cuando la comunidad se apropia del proceso, los cambios son sostenibles y se reflejan en la vida diaria, especialmente en el bienestar de las niñas, niños y adolescentes”, complementa Esteba Ricardo.