En Colombia, recibir las llaves de una Vivienda de Interés Social (VIS) es un motivo de felicidad. Sin embargo, para la gran mayoría, el sueño llega a medias. “Tú sabes que el 90% ya viene en obra gris”, explican desde Credifamilia, señalando una realidad que obliga a muchas familias a vivir entre ladrillos y cemento o a esperar años para ahorrar lo suficiente.
Para romper este ciclo, Credifamilia ha presentado un modelo que busca transformar la manera en que se habita el país. “Lo que puede llegar a ser una noticia no es tanto el lanzamiento de una línea de crédito... es como la creación de un nuevo ecosistema de actores del sector inmobiliario”, aseguran.
El crédito permite:
- Financiación Pos-Hipotecaria: Un crédito de consumo diseñado específicamente para los acabados.
- Escala Industrial: Alianzas con empresas que llevan años haciendo terminaciones para vivienda social. Esto permite “tener un buen nivel de costos, una buena garantía de materiales y unos indicadores de cumplimiento”.
- Respaldo del FNG: “Gracias al Fondo Nacional de Garantías, que nos puso una suerte de garantía a este tipo de clientes, podemos crear este tipo de líneas financieras”, explican, permitiendo el acceso a quienes suelen ser rechazados por la banca tradicional tras adquirir su hipoteca.
- Seguridad Total: El sistema incluye una póliza de cumplimiento para que, si hay una “desviación en la ejecución de la obra, pues estén cubiertas”.
El perfil del solicitante es, en palabras de los entrevistados, “la Colombia puramente, la Colombia real, la Colombia trabajadora, la Colombia que puja”. Se trata de hogares jóvenes, usualmente entre los 25 y 35 años, que ganan entre uno y tres salarios mínimos.
Para estos propietarios, la diferencia entre vivir en obra gris o terminada es abismal. “Es de los productos que yo digo que me siento tremendamente orgulloso por lo que produce en la gente: esa sensación de llegar a un hogar... en un sitio digno, en un sitio que me permite tener salud mental”, relata uno de los directivos con entusiasmo.
“Yo he visto gente que dura cuatro o cinco años tratando de arreglar y claramente no se puede pasar. Entonces, esto es una posibilidad como muy, muy grande”, se enfatizó durante la charla.
A pesar de las “muchas presiones sobre el sector de vivienda” derivadas de la reducción de subsidios y la incertidumbre económica, la apuesta de Credifamilia es clara. Estiman que de las 6,000 viviendas VIS que se entregan mensualmente, su meta es atender al menos al “5 y el 10% de esos hogares que requieran financiación”.
“Este ecosistema está lleno de empresarios pujantes que no van a permitir que esto se detenga”, concluyen, reafirmando su compromiso con el sueño de la vivienda propia y, sobre todo, terminada.