El pasado viernes 29 de enero tuvo lugar un pronunciamiento que puede ser catalogado como el más contundente en contra del fracking en Colombia. Se trata de las palabras de David Boyd, relator especial de las Naciones Unidas sobre medioambiente y derechos humanos: “A la luz de sus obligaciones y en virtud del derecho constitucional e internacional de los derechos humanos y del medioambiente, sostengo, respetuosamente, que el Gobierno de Colombia debe aprobar una ley para prohibir el fracking”.
La declaración fue hecha durante una audiencia en el Congreso de la República, previo al inicio del debate sobre un proyecto de ley para prohibir esta actividad extractiva en el país. Se trata de un triunfo diplomático de quienes están en contra de los no convencionales.
Detrás de esta gestión está un grupo importante de ciudadanos que ha venido impulsando la llamada Alianza Colombia Libre de Fracking, que no es una entidad jurídica, sino la unión de voluntades en torno a ese fin. Son más de 100 organizaciones y actores, entre movimientos ambientalistas y sociales, académicos, artistas, actores y líderes de las comunidades.
Carlos Andrés Santiago, uno de los participantes de esta alianza, explica que todo empezó a darse casi de manera natural a partir de 2016, cuando se realizó una movilización de unas 4.000 personas en San Martín (Cesar) en contra de unos proyectos de hidrocarburos.
En ese momento surge la primera intención de unir fuerzas en este tema, y el 21 de marzo de 2017 nació oficialmente la Alianza con un hito: una carta enviada al presidente Juan Manuel Santos pidiendo la moratoria del fracking en Colombia.
Desde entonces y hasta la fecha, la Alianza ha venido liderando una serie de acciones para que la ciudadanía tome conciencia sobre el asunto de los no convencionales. El pronunciamiento del relator de la ONU durante esa audiencia en el Legislativo fue una más de ellas.
Además de Santiago, un estudiante de economía, hay personas con intereses de protección del medioambiente como el médico cirujano Camilo Prieto; expertos como Aurelio Suárez, José Roberto Acosta, Álvaro Pardo, Guillermo Rudas y Mario Valencia; y comunicadores como Valentina Camacho. También forman parte músicos, actores y otros artistas, así como muchas personas de los territorios donde hay prospectiva de fracking. La Alianza cuenta con una base social importante, esto muestra que tiene una estrategia bien definida y que ha sido exitosa al desarrollarla.
Santiago explica que ya hay evidencia suficiente sobre los efectos negativos del fracking. Cita los casos de Estados Unidos, donde el recién posesionado Gobierno de Joe Biden prohibió esta actividad en terrenos federales, y de Reino Unido, que dijo no a estas actividades extractivistas.
De la Alianza se ha dicho que está financiada por los rusos y que su oposición al fracking no está fundada en principios científicos ni técnicos. Sin embargo, sus integrantes desmienten esto y aseguran que se financian con sus propios aportes y con los que gestionan de las organizaciones participantes. Según Santiago, justamente porque creen en la ciencia es que se oponen a esta actividad, pues “ya quedaron demostrados, con evidencia, los efectos negativos de la técnica”, advierte.
La Alianza ha realizado una gestión exitosa. Su voz va a seguir sonando en este tema, uno de los más importantes para el futuro del país.