Ha sido otro día extraordinario y traumático en Wall Street, en el que el índice industrial Dow Jones se desplomó hasta 800 puntos antes de cerrar con una pérdida de unos 350. El catalizador de las ventas frenéticas fue la creciente sensación entre los inversionistas de que la crisis crediticia provocará graves estragos en todo el mundo. Y mientras el gobierno del presidente George W. Bush está comenzando a implementar su plan de rescate financiero por 700.000 millones de dólares, éste y las medidas emprendidas por otros gobiernos serán insuficientes para detener la propagación global de los problemas crediticios. El Dow estableció una nueva marca de pérdida de puntos para una sesión y también cayó del nivel de 10.000 unidades por primera vez desde el 2004. Pero el principal indicador del comportamiento de la Bolsa de Valores de Nueva York se recuperó un poco en un comercio irregular al registrarse algo de cacería de ofertas. El Dow cerró la jornada con una caída de aproximadamente 350 puntos, en 9.971 unidades. En la primera hora de intercambio bursátil, el índice industrial Dow Jones bajaba 336,43 puntos (3,26%) a 9.988,95 puntos, por debajo de los 10.000 puntos por primera vez desde el 29 de octubre de 2004. Los índices más amplios también caían. El índice Standard & Poor's declinaba 40,26 puntos (3,66%) a 1.058,97 unidades, mientras el índice compuesto Nasdaq bajaba 77,35 puntos (3,97%) a 1.870,04. El índice Russell 2000, barómetro de las empresas más pequeñas que cotizan en bolsa, caía 22,30 puntos (3,60%) a 597,10. Al mediodía en Europa, el FTSE-100 de Londres caía 3,24%, el DAX de Alemania perdía 5,28%, y el índice francés CAC-40 se desplomaba 5,60%. En Asia, el Nikkei 225 cerró con una caída de 4,25%. Latinoamérica en caída libre Las acciones latinoamericanas se desplomaban el lunes también encabezadas por una caída de 15% en las acciones de Brasil por el temor de que el mundo está cayendo en una desaceleración económica grave que devastará las economías de la región, que dependen de las materias primas. El intercambio bursátil tuvo que suspenderse dos veces en el índice Ibovespa de Sao Paulo, luego de que las acciones se hundieron 10% y luego bajaron otro 5%. La moneda brasileña, el real, perdió casi 7%, a un nivel no visto desde inicios de 2007. Luego de haber caído 15,1% en las operaciones del mediodía, el Ibovespa se recuperó algo pero seguía en terreno negativo, cayendo 10,6% por la tarde, a 39.794 unidades. En Argentina, el barómetro Merval perdía 9,2% a 1.374 puntos, mientras en México el índice IPC caía 5,9% a 21.634. En Chile, el IPSA bajaba 5,9% a 2,455 puntos, y en Colombia el IGBC bajaba 4,9% a 8.757. "Nosotros no creímos que la volatilidad y la incertidumbre alcanzarían tan rápidamente los niveles que hemos visto en los últimos pocos meses", dijo Ociel Hernández, un analista del banco Bancomer, en México. "En este momento, estamos en la parte alta de una riesgosa transición, las consecuencias de un colapso económico global", agregó. Y eso pudiera dar a los pobres y la emergente clase media de la región, que se han beneficiado de un auge económico en años recientes que permitió a países como Brasil y México emplear dinero en programas sociales para reducir la brecha entre ricos y pobres. Las pérdidas se produjeron luego de fuertes bajas en los mercados latinoamericanos en tres sesiones la semana pasada. Fue la segunda vez en una semana en que el Ibovespa cae más de 10% en un una sesión. Aunque las pérdidas han sido considerables en la región desde que se profundizó el mes pasado la crisis financiera de Estados Unidos, los valores brasileños han sido los más golpeados a causa del fuerte flujo de inversiones extranjeras en años recientes. Ahora, esos inversionistas están deshaciéndose de acciones en favor de inversiones que consideran menos riesgosas. El Ibovespa está ahora 37% abajo en lo que va de 2008. Ha perdido 25% desde el 19 de septiembre, cuando el presidente Luiz Inacio Lula da Silva desestimó preguntas sobre el impacto de la crisis financiera global en la mayor economía latinoamericana, diciendo a reporteros que le preguntasen "a Bush" al respecto. Una desaceleración económica mundial sería una mala noticia para América Latina, donde las economías han estado en auge en años recientes gracias a una demanda extremamente alta de materias primas. La crisis actual pudiera reducir seriamente esa demanda. Alexandre Jorge Chaia, profesor de finanzas en la Universidad Ibmec-SP en Sap Paulo, dijo que es difícil predecir cuánto van a caer las empresas brasileñas. "Todo depende de la demanda de materias primas, y Brasil depende mucho de las materias primas". Muchos países latinoamericanos son importantes exportadores de productos agrícolas como soya carne y de metales como cobre y hierro. Europa intenta proteger sus depósitos bancarios Los gobiernos europeos intentaban el lunes concretar un enfoque coordinado para enfrentar la crisis que está golpeando a los mercados financieros, mientras Dinamarca se convertía en el gobierno más reciente en garantizar los depósitos bancarios, presionando a Gran Bretaña y a otros países para que hagan lo mismo. La acción de Dinamarca se registró luego de un desconcertante anuncio de la canciller alemana Angela Merkel, quien informó el domingo que su gobierno garantizaría todos los depositarios bancarios privados en su país, la economía más grande en la zona del euro. "Queremos informar al pueblo que sus ahorros están seguros", dijo Merkel. Un sentimiento de confusión se ha creado en momentos en que se realizaban planes de rescate gubernamentales de varios importantes bancos durante la última semana. Se espera que el Banco de Inglaterra reduzca sus tasas de interés al menos en un 0,25% durante su reunión del jueves, en tanto Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, ofreció una perspectiva sombría sobre la situación económica de los países que usan el euro en el curso de una reunión del banco la semana pasada. Funcionarios austríacos sugirieron que podrían también garantizar los depósitos bancarios. Algunos analistas dijeron que si otros países no ofrecen las mismas garantías, podría registrarse una corrida de depósitos hacia otras naciones. Los corredores están observando con gran atención lo que ocurre en el sistema bancario de Europa y si se mantendrá la promesa formulada durante el fin de semana en París por líderes de las cuatro principales economías de la Unión Europea: Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, de que trabajarán de manera coordinada para asegurar la estabilidad del sistema financiero.