Una API (Application Programming Interface) es un conjunto de funciones y protocolos que permiten que diferentes aplicaciones se comuniquen entre sí; es una pieza de código que define como un desarrollador debe solicitar servicios para recopilar y exponer datos, dentro de diferentes contextos y a través de múltiples canales. Esto implica una mayor velocidad a la hora de desarrollar nuevas iniciativas de software ya que no hay que escribir el código de la funcionalidad desde cero porque se puede dar provecho a un código ya existente. Por supuesto, todo parte de una documentación clara y objetiva de una API para facilitar su implementación.

Hasta el momento su penetración en diferentes mercados y diferentes sectores en la economía mundial ha sido tan alta que la consultora Facts and Factors estima que el mercado global de gestión de API tenía un valor de USD$ 5.400 millones en 2021 y aumentaría a USD$ 47 mil millones para 2030 con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 31,1 %.

Algunos de los ejemplos de APIs más conocidas y que han tenido un gran dinamismo son Google Maps y Skyscanner por tan solo mencionar algunos. Gracias a los estándares aplicados por Google, la mayoría de los sitios web pueden usar las APIs de Google Maps para integrar mapas a sus desarrollos o, incluso, desde que compró Waze en 2013 la compañía facilitó un SDK (Software Development Kit) que incluye varias APIs para que aplicaciones de terceros integren las experiencias de navegación que ofrece Waze; por su parte, Skyscanner es una plataforma de metabúsqueda que facilita a los viajeros la comparación de las mejores tarifas en vuelos, hoteles o alquiler de vehículos; así, su API agrupa todos estos datos y el usuario no debe visitar varios sitios web para obtener esa información.

Varias de ellas son de acceso gratuito, otras tienen costos y suscripciones por su uso. Todo depende de si se trata de una API pública, privada, de aliados comerciales o hasta compuestas. En realidad, es todo un mundo que se ha desarrollado ante nuestros ojos y que pasa como desapercibido para la mayoría de nosotros ya que funcionamos como usuarios finales y, generalmente, no se suele prestar mucha atención a lo que viene detrás de millones de desarrollos de software.

Según HTF Market Intelligence, el uso del software de administración de API ofrece a las empresas un enfoque flexible para operar sus negocios de manera más eficiente en el mundo digital y una de las tendencias más fuertes ha sido el aumento de la popularidad de las API web. Así que comprender las tendencias y las mejores prácticas sobre las APIs puede proporcionar una base para la agilidad empresarial en la actualidad.

Al respecto, Randy Heffner, experto analista de la industria del software, en colaboración con Kleber Bacili, CEO de Sensedia, realizaron la publicación de un importante libro para que los líderes empresariales tengan en cuenta una lista recomendaciones y mejores prácticas en la gestión de APIs, fundamentales para prepararse para el futuro.

En primer lugar, hay que tener claro que las APIs facilitan la integración de muchas piezas desconectadas y distribuidas dentro de un todo: ahora están integradas en cada parte del panorama de la arquitectura de la solución, lo que permite que cada pieza desempeñe su papel combinándose e integrándose con la nube, el internet, aplicaciones móviles o hasta Inteligencia Artificial.

Asimismo, las soluciones de administración de API vienen ampliando tanto su funcionalidad como las arquitecturas de implementación para adaptarse a una conectividad y una seguridad que se vuelve más y más compleja; de allí se deriva una noción de “open everything” (abrir todo) para permitir una discusión sin mayores restricciones que vayan de los mandatos regulatorios a los resultados comerciales.

El gobierno adaptativo, de extremo a extremo, empieza en el gobierno de APIs. Por tanto, la gobernanza ya empezó a dejar de ser un modelo único y convencional y ha pasado a la flexibilidad y hasta la automatización. De hecho, para aumentar la eficiencia y la resiliencia operativa, la ingeniería de plataforma (una tendencia emergente desde hace unos años) consolida ahora el diseño de la infraestructura de software con los equipos de plataforma que se ocupan de problemas complejos de resistencia y seguridad de la plataforma. Una combinación que al momento parece ser ganadora.

Así, las API se convierten en un pilar de la eficiencia empresarial, en medio de la búsqueda de respuestas en las tendencias tecnológicas. Se ha considerado que las inversiones basadas en API abordan necesidades inmediatas de eficiencia operativa, al mismo tiempo que sienta una sólida base para la innovación continua.

Muchas organizaciones ahora adoptan la gestión de API para mejorar su toma de decisiones en función de la información inmediata y disponible que poseen gracias a ellas. De hecho, cuando la pandemia golpeó al mundo, la gestión de API fue de gran ayuda para superar las interrupciones en la cadena de suministro de varias organizaciones, ayudando al manejo de estas situaciones en tiempo real. Infortunadamente, muchas veces se espera a que las situaciones más críticas lleven a esta clase de inversiones, pero si se sabe reconocer su importancia y su impacto en la calidad del software se podrían sacar ventajas importantes en el mundo empresarial.