Vivimos épocas de mucho cambio en cuanto a entornos sociales, políticos y organizacionales. En muchos casos, los perfiles de liderazgo que antes funcionaban ya no encajan igual de bien que antes y muchos se sienten fuera de lugar. Incluso muchos ni se dan cuenta, pero en realidad están fuera de lugar.

Veo de manera reiterativa (y esto es parte de la historia de la humanidad) que el ego se lleva por delante cualquier tipo de razonamiento de otros y además enceguece absolutamente. Es como si el mundo no existiera, como si la única realidad es la propia o de este líder que voy a llamar narcisista.

El liderazgo narcisista es un estilo de liderazgo en el que este personaje que tiene poder es poseedor de un fuerte sentido de autoimportancia y una gran necesidad de ser admirado y reconocido por los demás. El líder narcisista a menudo tiene una gran confianza en sí mismo, una fuerte personalidad y una capacidad para inspirar y motivar a los demás, generalmente con el uso de discursos emotivos y exagerados.

Sin embargo, el liderazgo narcisista también puede tener consecuencias negativas, ya que el líder puede ser más propenso a tomar decisiones impulsivas, centrarse en sus propios intereses y necesidades en lugar de las de su equipo o empresa, y no estar dispuesto a escuchar las opiniones de los demás.

Además, un líder narcisista también puede ser menos empático y tener dificultades para construir relaciones de confianza con los demás, lo que puede llevar a problemas en la comunicación y la colaboración dentro del equipo. Esto ocurre porque el líder narcisista escucha poco y habla en primera persona normalmente. Le cuesta mucho realmente poner por encima el espíritu colectivo.

En última instancia, el liderazgo narcisista puede socavar la moral y la productividad de un equipo y conducir a la alienación y el resentimiento por parte de los miembros de un grupo de trabajo, sociedad, comunidad y país.

Dada nuestra humana tendencia a poner nuestro ego por encima de cualquier otra cosa y de creernos siempre mejores o más merecedores que el resto de seres, vemos muchos ejemplos de este tipo de personajes en los últimos años. Pensemos en algunos ejemplos:

  • Donald Trump: Durante su presidencia, Trump demostró una clara tendencia a centrarse en sí mismo y en su propia imagen pública, incluso en detrimento de su partido político y del bienestar de los ciudadanos.
  • Steve Jobs: Aunque es ampliamente reconocido por sus innovaciones y su papel en la creación de Apple, Jobs también era conocido por su personalidad narcisista y su estilo de liderazgo autoritario.
  • Elon Musk: El fundador de SpaceX y Tesla es conocido por su personalidad excéntrica y por su tendencia a ser autocomplaciente y arrogante en público.
  • Jeff Bezos: El fundador de Amazon ha sido descrito como un líder narcisista por algunos críticos debido a su enfoque en la expansión de la empresa y su gran ambición personal.

Leyendo esta lista la pregunta podría ser si todos son exitosos, qué importa ser narcisista y claramente no es una condición necesaria para ser exitoso. Adolf Hitler también fue un líder narcisista, Steve Jobs pudo hacer cosas quizás más fáciles en su camino creativo, y todos los dictadores han tenido tarde o temprano un punto de quiebre.

Es importante tener en cuenta que no todos los líderes exitosos son necesariamente narcisistas, y que el liderazgo eficaz a menudo implica la capacidad de pensar en términos de equipo y de fomentar una cultura de colaboración y empatía.

Ahora bien, recordemos que un buen líder tiene la capacidad de tomar decisiones en momentos de crisis, anteponiendo los propósitos y el bienestar general del equipo ante sus propios caprichos o creencias individuales.

Esperemos tener más líderes que inspiren y que logren permear fibras para que terminemos construyendo consensos que nos permitan vivir en más armonía. Defino armonía, ser feliz, entendiendo el respeto hacia el otro y permitiendo que los demás también sean felices.

¿Conoces a algún líder narcisista?