Beagle: este perro es un rastreador por excelencia, así que para ejercitarlo puedes esconderle cosas que antes le diste a oler, con el fin de que las busque. Además, es importante que lo saques a pasear dos o tres veces al día y jugar, durante esos periodos, unos 30 minutos; ponlo a correr, por ejemplo, detrás de un platillo volador si ya cuenta con más de un año de edad. Chihuahua: esta raza requiere de un nivel de ejercicio bastante bajo. Como tiende a la agresividad y al nerviosismo, la actividad física es necesaria, sobre todo, con el objetivo de estabilizarlo emocionalmente. Se recomiendan actividades de poco impacto y corta duración dentro de casa, como caminatas o juegos de lanzarle objetos para que los recupere. Labrador: dado que es propenso a la obesidad, tan pronto supera los primeros meses necesita entrar en acción tres veces al día, cuando menos: sácalo a caminar durante lapsos prolongados y ponlo a correr. Si te resulta fácil, llévalo a nadar, pues se trata de una actividad que lo beneficia enormemente, al tiempo que le proporciona diversión. Pastor alemán: requiere actividad física entre dos y tres veces al día, y por un periodo más o menos prolongado cada vez, si es adulto. Lo ideal es que se ejercite un total de dos horas diarias. Estos perros son inteligentes y disfrutan ser entrenados, así que aprovecha para proponerle juegos como lanzarle una pelota para que te la devuelva y ponerlo a perseguirte, o llevarlo a una ruta de montaña. Pug: como se trata de un braquicéfalo, se recomienda una actividad física de baja intensidad para evitar choques térmicos. Caminatas de un cuarto de hora, dos o tres veces al día, cumplirán con la cuota necesaria. Si quieren correr, permíteselos; mientras no se prolongue el trayecto, todo estará bien. Gozan con los juegos de buscar y traer objetos, así que diviértete con ellos también dentro de casa.