Ser guardabosque en Colombia es una actividad de altísimo riesgo. Acorde con cifras recientes de Parques Nacionales Naturales, 11 funcionarios han sido asesinados desde que esa entidad se creó oficialmente. El último caso, el homicidio de Wilton Fauder Orrego León, operario del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, ejemplifica el drama de quienes decidieron dedicar su vida a la conservación de los recursos naturales. Un día antes del crimen -el funcionario fue baleado en zona rural de Santa Marta- el mismo director de esta área protegida, Tito Rodríguez, había sido amenazado de muerte. En ese sentido, el panorama aún es más desalentador. En al menos 14 Parques Nacionales han llegado mensajes intimidantes que han originado la salida de equipos completos de guardabosques. En el año anterior, contado desde julio de 2018, un total de 18 casos de amenazas de muerte han sido denunciadas ante la Fiscalía, procesos que se han adelantado a título personal o colectivo, como en el caso de los parques Corales, La Macarena y Tinigua. Le puede interesar El río de colores, otra vez abierto al público
Julia Miranda, directora de Parques Nacionales Naturales, se refirió al tema. “Nosotros tenemos amenazados, por ejemplo, a todos los funcionarios del parque Los Picachos y por eso nos tocó sacarlos del área. Además, hay amenazas contra quienes trabajan en Tinigua, La Macarena, La Paya, Nukak, Paramillo, Sanquianga, Las Orquídeas, Farallones y Catatumbo Barí”, dijo la directora. Y aunque no hay claridad sobre los autores de los crímenes, cree Miranda, todos los casos tienen que ver con la labor que los funcionarios adelantan contra las bandas criminales o personas que perjudican los parques. “El trabajo de ellos está orientado a frenar las construcciones ilegales y la invasión del territorio, a verificar la propiedad de la tierra, a prevenir los delitos ambientales como la tala y a controlar la expansión de la ganadería y los cultivos ilícitos. Eso genera malestar en algunos sectores”, aseguró. Las cifras le dan la razón. Mientras en 2011 había 3.207 hectáreas de coca en 20 parques, en 2017 se sembraron 8.301 en 16 de estas reservas. Según un informe de monitoreo de territorios afectados por cultivos de uso ilícito, publicado en septiembre de 2018 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), entre 2016 y 2017 se incrementó en un 4 por ciento las siembras de esta planta en los parques.