El sumo pontífice se ha convertido en su propio asesor de imagen. Y no lo hace mal. La solemnidad de Benedicto XVI hacía extrañar a un papa que causara simpatías. Con sus actos poco convencionales, Francisco no saca a la Iglesia de la crisis, pero limpia la fachada.
APAseo espiritualEl Jueves Santo lavó y besó los pies de una docena de reclusos de un correccional juvenil de Roma.
AFPEl mejor calzadoDecidió no usar los finos mocasines rojos de su predecesor, sino unos simples zapatos negros.
APComo cualquier cristianoUn día después de ser nombrado se negó a sentarse en una limusina y viajó en bus con los cardenales.
APBarra bravaDurante un recorrido levantó una camiseta del San Lorenzo de Almagro, el equipo de sus amores.
APPagando deudasTras su elección fue a la recepción del hotel donde se hospedó durante el Cónclave y pagó la cuenta.
APBendito besoEl Domingo de Resurrección se bajó de un papamóvil sin blindaje en la Plaza de San Pedro para besar a un niño discapacitado.
AFPJaque mateSaludó de beso a Cristina Fernández, quien le regaló un equipo de mate para que disfrute la tradición argentina en el Vaticano.