Con propuestas como “instalarles una hélice a los carros para evitar los trancones”, enfundado en un traje de luces, Rodolfo Rincón, el ‘Tunjo’, dejó a muchos electores boquiabiertos en la campaña presidencial de 2002. Rincón nació en Tunja hace 55 años, pero perdió su padre a los 11 y tuvo que irse a Bogotá, donde terminó su bachillerato y empezó a torear en las corralejas de Cundinamarca. Con el tiempo llegó a torear en Mérida (Venezuela), Duitama y Sogamoso, y fue corneado tres veces, pero nunca pisó plazas de primer nivel, pues tenía que trabajar para sostener a su numerosa prole que hasta ahora, con cuatro matrimonios, va en 13 hijos. Formalizó su trabajo hace 20 años gracias a su conocimiento autodidacta del derecho, con el que fundó Cobros y Ejecuciones, una oficina de abogados que litiga por toda Colombia. Pero la vida del ‘Tunjo’ cambió la noche del 18 de mayo 2001, cuando soñó ser el jefe de la Casa de Nariño, lo que lo impulsó a lanzarse a la Presidencia por el Movimiento Comunal y Comunitario. Los casi 20.000 votos que obtuvo lo alentaron a presentarse, sin éxito, a la Alcaldía de Bogotá, en 2003; al Senado, en 2006, y al Concejo, en 2007. Pero el ‘Tunjo’, amante de las rancheras y de la carne sudada, todavía no se rinde. Es precandidato del Partido Conservador para 2010, con un programa que incluye “seguridad nacional con justicia social, mejorar la malla vial con autopistas de dos pisos y un banco microempresarial para los pobres”. Porque este político toreado en varias ferias no descansará hasta lograr su sueño: conseguir la paz mundial.