SEMANA: ¿Por qué un empresario se interesa por temas humanísticos como la memoria y el conflicto armado?

Martín Novoa: Yo he sido un empresario toda mi vida, pero hay temas que me generan interés, y estoy convencido de que uno debe ser una persona integral. He hecho varias cosas de este estilo: fui el productor ejecutivo de la película colombiana Magia salvaje y publiqué Conversaciones con el fantasma, un libro sobre historia del arte en Colombia, por medio de conversaciones con los protagonistas. Entonces lo que yo hago es utilizar la herramienta de la entrevista para contar historias. Este es un libro de historia y no un libro dirigido a militares. Es una historia del conflicto contada por la mirada de 11 de los 16 comandantes del Ejército de los últimos 30 años.

SEMANA: ¿Por qué tomar la voz de los militares y no otra?

M.N.: Este libro nace con una frase que le escuché al general Rodríguez Barragán. Él dijo que el que gana la guerra es quien escribe la memoria histórica, y las Farc llevan 15 años escribiéndola. Entonces eso me quedó sonando y tomé la decisión de recoger una versión poco conocida. Lo que hice fue darles voz a unas personas que cuando fueron oficiales tenían mucha voz, pero que la pierden en el retiro; obviamente hay excepciones. Quise aprovechar ese vacío y contar la historia con la voz de ellos.

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SEMANA: Se tiende a creer que los trabajos de memoria deben hacer énfasis en las personas silenciadas y que el relato militar puede silenciar otros testimonios, ¿cuál es su opinión sobre esa disputa?

M.N.: La memoria es una construcción de diferentes puntos de vista, y esa es la razón del libro. Al final hay que escuchar a todos, y hacía falta escuchar a los militares retirados. Yo soy un vehículo para dejar una memoria, yo aquí no tomo posición. Hago unas preguntas para documentar una memoria que me parece interesante. Colombia lleva 200 años de independencia y los últimos 30 han sido los más difíciles porque confluyeron el narcotráfico, las guerrillas, los paramilitares. Precisamente, eso es lo que se plasma aquí: las memorias de quienes fueron los que manejaron el Ejército en ese periodo. Yo no creo que por ser comandantes no deban ser escuchados; pero no solo ellos, todos deben ser escuchados. Ahí radica la importancia de este libro y de la memoria, en escuchar todos los puntos de vista. Este libro es hecho para todo el público y está pensado para las generaciones jóvenes, porque sería bueno que conozcan un poco de historia nacional.

SEMANA: ¿Qué percepciones le cambiaron sobre el conflicto armado o qué logró comprender a raíz de las entrevistas?

M.N.: Yo respondería al revés, diría que cada lector va a encontrar cosas distintas, en todas las páginas hay cosas interesantes. Este libro nos ayuda a entender, independientemente de nuestro punto de vista, lo que pasó en Colombia.

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SEMANA: ¿Qué le diría a una persona de izquierda que piensa que este es un libro militar o a los jóvenes que nos les interesa la historia, para motivarlos a leerlo?

M.N.: Diría que es importante leer el libro porque nos explica de dónde venimos y la situación actual. Este libro no se queda en los 30 años, sino que trata de encontrar la razón del conflicto. Es importante leerlo para entender la realidad que vivimos.

SEMANA: ¿Alguna de las historias le llamó mucho la atención?

M.N.: Es muy difícil, porque el libro arranca en el 85 con el tema del Palacio de Justicia y llega hasta 2019 con el Gobierno Duque. Yo diría que el libro se resume en dos palabras: lo primero es sufrimiento, y lo segundo, resiliencia. Todo eso es Colombia y queda reflejado en el libro.

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