Al comienzo todo fue incertidumbre. Después vino la ilusión. Y, lamentablemente, todo terminó en una terrible historia. Este fue el torbellino de sentimientos que durante dos días vivieron los familiares y amigos del empresario de 32 años Felipe Correa. Un caso que conmocionó a gran parte de la sociedad bogotana y, debido al triste desenlace, acabó por acaparar la atención nacional.Todo comenzó poco antes de las ocho de la noche del martes 26 de abril en el norte de la capital. Después de salir de su oficina Correa se comunicó con su esposa, María Jimena Díaz, y quedaron de encontrarse media hora más tarde. Él nunca llegó a la cita.Con el paso de las horas la angustia creció. María Jimena se percató que desde la cuenta de su marido se habían realizado un retiro de dinero en un cajero electrónico y una compra en un almacén de cadena. Temiendo que Correa había sido víctima del llamado paseo millonario, la mujer alertó a las autoridades y se comunicó con familiares y amigos. Compartió su angustia con las integrantes de una red social de la cual hace parte, llamada Wikimujeres, integrada por cerca de 8.000 mujeres en el país. Ministras, empresarias, hijas de altos dignatarios entre otras hacen parte de esa influyente red que fue clave en la búsqueda de Correa. Gracias a ellas el mensaje con la foto, la descripción de Felipe, el lugar donde fue visto por última vez y un teléfono de contacto inundaron las redes sociales hasta convertirse en tendencia.A las once de la mañana del día siguiente, miércoles 27 de abril, apareció una luz de esperanza. Una pareja de esposos periodistas, Alejandra Quintero y Carlos Arturo García, que caminaban por la carrera Séptima con calle 27, en el centro de la capital, reconocieron entre los transeúntes a Correa. “Felipe entró apresurado a una feria de artesanías ubicada metros al norte del edificio de Seguros Tequendama. Cuando volvió a salir, segundos después, logré interceptarlo. Lo llamé por su nombre y se detuvo, me ofreció su mano derecha en señal de saludo, a lo cual correspondí. Mientras esto ocurría, Alejandra nos alcanzó y tomó una fotografía con la única intención de asegurarse de que se trataba de la persona correcta”, contaron la pareja de periodistas posteriormente en una carta. “Cuando terminó mi saludo con Felipe, le ofrecí mi ayuda, le dije que lo estaban buscando su esposa y sus amigos, que habíamos visto su fotos en Twitter y que si quería lo llevábamos hasta su casa, a lo que con mucha tranquilidad y seguridad respondió: ‘Lo de Twitter es un malentendido, yo estoy bien, tranquilos, gracias’. Traté de persuadirlo, casi de atajarlo físicamente para que no terminara la conversación, pero rápidamente se despidió y siguió caminando hacia el sur por el andén oriental de la carrera Séptima”, dice uno de los apartes del relato de los dos comunicadores.Los detalles de ese encuentro así como la fotografía, en la que llama la atención que el joven empresario está vestido con un traje y no lleva medias, rápidamente llegaron a las redes sociales y a las autoridades. A los pocos minutos verificaron las cámaras de seguridad de la zona, en las que se observa a Correa caminar solo rumbo al sur. Gracias a ese encuentro sus familiares y amigos recobraron la esperanza de encontrarlo pronto sano y salvo. Pero no fue así.Solo tres horas después, al frente de un hotel relativamente cerca al estadio El Campín, apareció tendido en la acera el cuerpo sin vida de un hombre joven. Se trataba de Correa. Los empleados del lugar informaron a las autoridades que poco antes de la una de la tarde se registró como huésped.Los datos divulgados por las redes sociales les permitieron a la Policía y la Fiscalía reconstruir por medio de numerosos videos de varias cámaras lo que sucedió desde el momento en que Correa dejó de comunicarse con su esposa.Tras llamar a su mujer el empresario apagó su teléfono celular y se dirigió solo a un cajero electrónico en la calle 93 con carrera 15 donde retiró 200.000 pesos. A esa hora encendió su teléfono y realizó una llamada a una persona ubicada en la zona de Chapinero. De ahí el empresario fue nuevamente captado en video en el almacén Éxito de la calle 53 en donde realizó compras de ropa por un valor de 77.600 pesos.Lo que ocurrió desde las once de la noche hasta la mañana siguiente cuando se encontró con los periodistas que le tomaron la foto es un misterio. Solo se sabe que Correa encendió su celular en dos oportunidades pero no realizó ninguna llamada.El joven empresario de 32 años de edad era hijo de Luis Fernando Correa, un reconocido constructor y empresario hotelero.La hipótesis inicial que circuló por las redes sociales, que señalaba que Correa había sido víctima de bandidos y del llamado paseo millonario, quedó descartada. Cabe anotar que desde el sonado caso del agente de la DEA Terry Watson en octubre de 2014, que terminó con la captura y extradición de los responsables del crimen, ese delito se ha reducido en 95 por ciento. Pero más allá del impacto mediático de los agentes antidrogas, el paseo millonario ya está tipificado como secuestro, lo que implica una pena de más de 20 años de cárcel. Eso ha servido para disminuir dramáticamente este crimen.Por ahora, lo único cierto es que los resultados de la autopsia de Medicina Legal serán definitivos para establecer si el joven estaba bajo el efecto de algún tipo de sustancia y así tener pistas más claras sobre las razones que llevaron al empresario a este fatal desenlace.