En el 2016, el Banco de la República anunció la actualización de la familia de billetes. Como consecuencia, los antiguos dejaron de circular, sin embargo hay quienes aún guardan y coleccionan esta versión.
Y es que precisamente ellos, los coleccionistas, buscan pagar una importante suma de dinero por adquirir no solo el billete de 2.000 pesos, sino también la moneda de 1.000 pesos. Pero ojo, en el caso del billete antiguo, quienes buscan coleccionarlo están buscando una característica que lo hace diferente y aún más valioso que los demás.
El usuario de TikTok @nando2med, especialista y coleccionista de monedas y billetes antiguos, dio a conocer que un reloj oculto que está pegado en uno de los muros de la Casa de la Moneda al respaldo del billete es el detalle que lo hace 30 veces más valioso, lo que quiere decir que estarían dispuestos a pagar 60.000 pesos por obtener el billete.
Actual billete de $2.000 rinde homenaje a la artista Débora Arango
La artista antioqueña, nacida en Medellín en 1910 y quien falleció en 2005, es uno de los referentes en el campo de la plástica colombiana. Su imagen comenzó a ser recordada por todos los colombianos que utilizan el billete de 2.000 pesos, que presenta unas tonalidades mixtas entre verdes, azules, amarillos y grises. La fotoilustración de Arango se muestra por el anverso del papel, mientras que por el reverso se rinde homenaje a Caño Cristales, paraíso natural en el departamento del Meta.
Para facilitar el reconocimiento por parte de las personas ciegas, viene en un tamaño diferente y con señales en alto relieve, en lenguaje braile, con lo cual atiende la necesidad de tener un papel moneda de fácil identificación y socialmente incluyente.
Cabe señalar que el billete de $2.000 fue presentado oficialmente en Envigado (Antioquia) el martes 29 de noviembre de 2016. Tras el acto protocolario, empezó a circular de manera simultánea con los billetes actuales, los cuales fueron reemplazados a medida que acusaran señales de deterioro.
Arango abordó temas sociales y políticos con una inusual crudeza. Son características sus representaciones de personajes sórdidos o marginales, que se alejaron siempre de lo estético. Sufridos obreros, prostitutas, maternidades grotescas, monjas caricaturares, que la artista retrata más allá de lo físico, incluyendo sus ansiedades reprimidas, su marginalidad social, la sátira y lo más descarnado de la cotidianidad profana: “Yo concibo el arte como una interpretación de la realidad y es esto lo que me posibilita el llegar, a través de él, a la verdad de las cosas: sacar a flote lo oculto, lo falso, lo que no se puede manifestar abiertamente”.
Hizo su carrera en Estados Unidos, Europa y Colombia, hasta que dejó de pintar en 1965 por motivos de salud. Finalment,e vio la redención de su trabajo en 1984, con la realización de una exposición retrospectiva en la que mostró 205 obras, entre acuarelas, óleos y cerámicas en el Museo de Arte Moderno de Medellín, institución a la que la artista donó un gran número de sus trabajos.
La exposición se mostró posteriormente en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá. En 1984 recibió el premio Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia a las Artes y a las Letras, como reconocimiento tardío de sus aportes a la plástica colombiana.
Por su parte, Caño Cristales se ha convertido en uno de los iconos del paisaje colombiano. Es uno de los lugares más hermosos del mundo, según lo afirman los cientos de extranjeros y colombianos que han tenido la posibilidad de visitarlo en alguna ocasión. Se trata de un río que ofrece diferentes tonalidades debido a la vegetación acuática que se forma en su lecho. Para llegar, hay que salir desde Villavicencio, rumbo al municipio de La Macarena y desde allí, contratar un plan turístico que podrá guiarlo hasta el lugar. En la actualidad, muchos ven amenazada la sostenibilidad de este destino debido a la deforestación, la presencia de carros que atraviesan el río y la problemática asociada a las visitas indiscriminadas.