TransMilenio es el principal sistema de transporte público en Bogotá y está basado en buses articulados y biarticulados que circulan por carriles exclusivos y que paran cada cierto tiempo en distintas estaciones. Es fundamental porque moviliza a millones de personas diariamente, reduciendo tiempos de viaje y conectando la ciudad con una tarifa integrada.
Actualmente, el sistema moviliza en promedio 4 millones de viajes al día, operando con una flota de más de 10,500 buses y 143 cabinas de cable. Quienes acceden al sistema deben hacerlo a través de una tarjeta denominada TuLlave, que tiene actualmente cerca de 8 formas de utilizarla.
Entre las modalidades de tarjeta se encuentra la básica, que no cuenta con datos personales ni está registrada. Tampoco aplica para trasbordos ni para crédito pasaje. Además, si se extravía por robo, el saldo no puede ser recuperado.
La tarjeta Plus es la personalizada, que tiene nombre e identificación del usuario, con descuentos por trasbordo y más facilidades, además de protección al saldo en caso de robo.
Sin embargo, pocos saben que hay varios casos en los que podrían perder su tarjeta y saldo. De hecho, hay tres en específico en los que la empresa Recaudo Bogotá, responsable del recaudo de estas tarjetas, puede desactivarlas sin opción de reembolso.
Una de las nuevas reglas, que se establecieron en 2025, es la que respecta al bloqueo de la tarjeta si se detecta que esta se usa de manera irregular, más específicamente en el préstamo o venta de viajes, dinámica que se ha vuelto común en varias estaciones.
Si usted deja de usar la tarjeta por más de 2 años o lleva 5 años de expedida y esta no es personalizada, la empresa puede desactivarla y hacer que su saldo desaparezca, dado que al desactivarla, la entidad no sabe a quién retornar el dinero.
Finalmente, si es personalizada y es reportada como robada, también será desactivada.