A veces me preguntan que cómo hago yo, que vivo la mitad del año fuera de Colombia, para estar informado lo bastante como para escribir una columna semanal sobre la actualidad colombiana. ¿Internet? No, no es Internet. Mi respuesta habitual es que la cosa no tiene ninguna gracia, porque la actualidad colombiana es siempre la misma: los mismos asesinados, los mismos asesinos, los mismos fraudes. Basta con leer esas notículas de los periódicos que se titulan 'Hace 25 años' o 'Hace 50 años' (y no es necesario leerlas todas: basta con una sola), y ya tiene uno tema para escribir columnas hasta el año 3000.Esa es mi respuesta habitual, y podría ser cierta. Pero no es la verdadera. La verdadera es que cuando estoy por fuera me informo sobre lo que pasa en el país gracias a que recibo dos o tres veces por semana, por correo urgente (a veces por DHL), paquetes de varios kilos con el membrete repujado de la Vicepresidencia de la República de Colombia colmados de mensajes, discursos y algo que a veces llaman modestamente "palabras", del señor vicepresidente de la República, Gustavo Bell Lemus, sobre los más variados temas.Levanto al azar un pesado legajo de mi mesa de trabajo, correspondiente a los informes del Vicepresidente de un solo día del pasado mes de julio (no quiero revelar los más recientes: no quiero quedarme sin temas frescos para mis columnas). Y encuentro: "Mensaje del Vicepresidente de la República, Gustavo Bell Lemus, a la fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos con ocasión del reinicio de sus labores". Y gracias a él me entero de que no todos los presos políticos colombianos están muertos. "Palabras del señor Vicepresidente de la República, Gustavo Bell Lemus, en la instalación del seminario-taller Nueva Metodología para una Investigación Efectiva". Y gracias a esas palabras _cuatro folios_ me entero de que, a diferencia de lo que todos creíamos, en Colombia hay "una lucha efectiva contra la impunidad". "Palabras del señor Vicetcétera etcétera en la 50 Asamblea de la Federación Nacional de Molineros, Fedemol". Y gracias a esas palabras no sólo me entero de que existe en Colombia una Federación de Molineros y de que gracias a ella el trigo es "un insumo básico de nuestra economía", sino del hecho, aparentemente contradictorio con lo anterior, de que en Colombia casi nadie come pan.Para eso tienen el circo, dirá algún cínico. Pero el vicepresidente Bell no lo es, no creo que lo sea. Sigo informándome con la remesa del día: "Palabras de instalación del señor etc., etc. del Centro de Gestión y Seguimiento en la ciudad de Pasto". Y descubro en ellas, con silencioso asombro, y lo repito aquí para que también mis lectores venzan su propia incredulidad, que "los colombianos tenemos un modo de organización social de alta racionalidad".También me entero de la marcha del mundo en general gracias al vicepresidente Bell. Pues no crean ustedes que él sólo viaja a Pasto. Así, me escribe desde Suiza (Intervención del ViceP. de la R. de C. Gustavo B.L. en el Quincuagesimoquinto Período de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra) para contarme que "el andamiaje institucional del sistema de promoción y protección de los derechos humanos concebido y desarrollado durante el período de la Guerra Fría ha estado signado por la impronta de los debates ideológicos propios de ese momento histórico". Y desde Londres me llega una "Intervención...". etc. para hacerme saber algo que el vicepresidente etc. dice que ya debería saber desde antes: "Ustedes saben que desde la campaña electoral el laborismo que hoy lidera el Primer Ministro Tony Blair le ha otorgado las mayores prioridades a los temas de "ley y orden" (law and order), que...". Porque gracias a la ayuda incansable del vicepresidente Bell no sólo me voy empapando de lo que ocurre en Colombia y en el mundo, sino que además aprendo inglés.Y es un poco por eso que he decidido romper ahora mi silencio sobre cómo me informo de las cosas, y revelar mis fuentes: el nombre verdadero de mi propia 'Garganta Profunda' (en inglés Deep Throat: ese informante informadísimo que informó a los periodistas del 'caso Watergate') es Gustavo Bell Lemus, vicepresidente de la República, cuyos discursos, intervenciones y "palabras", por lo visto, el único que conoce soy yo. Porque he leído por ahí que hay gente maliciosa convencida de que el vicepresidente Gustavo Bell no existe, o si existe no hace nada. Eso es falso: sí existe, y sí hace: se la pasa mandándome por correo urgente, a costa del erario público, kilos y kilos de discursos, intervenciones y "palabras". Quiero que eso se sepa, y quiero desde aquí darle las gracias.También quiero añadir que me llegan asimismo _y también por DHL, TNT, UHS. WWE, ETC, etcétera_ las "palabras" del señor presidente Andrés Pastrana Arango, que, aunque en apariencia infinitas, son siempre las mismas. "Palabras del señor presidente de la República, doctor Andrés Pastrana Arango, con ocasión de los Diez Años de la Fundación Santillana". O bien "Palabras del señor Presidente de... (tal y tal y tal) con ocasión del cuadragésimo octavo aniversario del Comando General de las Fuerzas Militares". O bien "Palabras del señor presidente (etc.) en su intervención televisada de la fecha". O bien (y esto hay que leerlo entero) "Palabras del Señor de la República con motivo de la clausura del foro 'El Sector Energético y Minero Colombiano". No apenas el señor presidente: el Señor de la República. Puede ser una errata, pero...En fin: ya digo que esas palabras son siempre las mismas, pero, así y todo, les agradezco que me las manden por correo urgente. Me pregunto, sin embargo, si vale la pena gastarse tanta plata del Estado en semejantes pendejadas.
GARGANTA PROFUNDA
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ANTONIO CABALLERO
7 de noviembre de 1999, 7:00 p. m.