La revista Playboy intentó convencer varias veces a Lindsay Lohan para que posara desnuda en sus páginas. Ella nunca aceptó pues, según dijo en 2005, mostrar tanta piel iba en contra de sus principios. Cuatro años después, ya menos conservadora, aceptó negociar con su director, Hugh Hefner. El magnate le ofreció 750.000 dólares por aparecer sin ropa, pero ella quería más. Hace una semana finalmente llegaron a un acuerdo. El declive de su carrera y sus problemas con la justicia, que el pasado miércoles la condenó a 30 días de prisión y trabajo comunitario en la morgue, hicieron que Lohan bajara su tarifa y terminara aceptando ser la nueva conejita por una suma similar a la que rechazó en 2009. Sin embargo, se rumora que la publicación no está muy contenta con las imágenes que le han tomado hasta ahora. La sesión fotográfica terminará este fin de semana, justo a tiempo para que la protagonista de Chicas malas ingrese al centro de detención Century en Lynwood, California.