El fin de semana pasado, el reconocido actor de cine para adultos Nacho Vidal, quien se retiró hace unos años de la industria XXX y confesó que sufría del síndrome de Reiter, protagonizó una penosa escena en Valencia, España.

Un grupo de policías lo encontró conduciendo su auto en zigzag por las calles de la ciudad durante la madrugada y, cuando lo detuvieron, se dieron cuenta de que su pase de conducir estaba vencido. Notaron que tenía las pupilas dilatadas y que solo decía incoherencias.

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Lo llevaron al hospital, en donde, muy alterado, intentó golpear a los médicos. La Policía tuvo que intervenir nuevamente y después de calmarlo le hicieron un test de drogas y alcohol, que para sorpresa de todos salió negativo.

El actor, sin embargo, salió con una explicación algo extraña. Explicó que estaba en una fiesta privada y que alguien le puso en su bebida una droga conocida como GHB, a la que muchos conocen como éxtasis líquido y que suele ser muy famosa en los ambientes nocturnos debido a sus supuestas propiedades afrodisiacas.

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No obstante, varios informes médicos alertan del peligro de usar esa droga, que puede producir fallo hepático e insuficiencia respiratoria. Ahora nadie sabe si creerle al actor que alguien intentó drogarlo o si él mismo lo hizo conscientemente.