Una de las primeras historiadoras del arte académicamente formadas de Colombia, Araújo editó la más completa antología de la obra de Marta Traba, la crítica de arte colombo-argentina que fue su amiga cercana y su compañera intelectual. Desde 1974, Emma dirigió el Museo Nacional y le dio un necesario revolcón, al procurarle una necesaria identidad cuando decidió que fuera el museo de la historia de Colombia. A través de su vida profesional, Araújo aportó su sapiencia a muchas otras instituciones y dejó una profunda huella. Por eso, William Alfonso López, miembro del grupo de Investigación, Museología Crítica y Estudios de la Universidad Nacional de Colombia, publicó Emma Araújo de Vallejo: su trabajo por el arte, la memoria, la educación y los museos, un libro en el que recoge su legado. Sobre la obra, basada en 90 horas de grabaciones y entrevistas, la museóloga dijo a SEMANA: “Es un orgullo haber logrado que los museos y las exposiciones enseñaran algo, y haberlo hecho con tranquilidad y dedicación”.