Vestido con saco gris, tenis y jean, Miky McPhanton atraviesa el umbral de puerta corrediza en el auditorio del teatro Skandia en el norte de Bogotá. Son las 7:10 de la noche y el lugar está vacío. McPhanton se disculpa por la tardanza y, antes de dejar sus cosas en el camerino, saluda a cada persona del equipo técnico que encuentra a su paso. Como todos los viernes y sábados desde el 8 de marzo hasta el próximo 13 de abril, Miky, llega una hora antes de iniciar su show titulado ‘Mejor morir de risa’, con el propósito de probar el sonido y cubrir cualquier imprevisto. Su verdadero nombre es César Miguel Bugni y nació en Rosario, Argentina. Empezó su carrera a los 17 años cuando, siendo un estudiante de teatro, cofundó el Grupo de Arte Experimental Cucaño, un colectivo que realizaba presentaciones callejeras posteriormente reprimidas por la dictadura militar de los 70. Hoy, Miky está cerca de cumplir 60 años; a la fecha ha acumulado cientos de horas de shows y miles de kilómetros atravesando países como Chile, México, España y Colombia, donde se dio a conocer a principios de la década de los 90 en el Festival Internacional del Humor. Aquel joven entusiasta que maravilló a un país con su capacidad de recrear películas de acción al usar efectos de sonido que producía con su voz, se convirtió en un actor maduro. No ha perdido el sentido del humor, pero sus gestos dejan ver a una persona que hace tiempo dejó de afanarse. Regresa al país y empieza una gira internacional luego de superar dos tipos de cáncer, uno linfático y el otro de pulmón. Hoy, como él dice, se encuentra con más deseos que nunca de seguir haciendo lo que tanto ama: entretener desde las tablas. SEMANA: Antes que nada, usted es un contador de historias. ¿Cómo nació su vocación por el arte? McPhantom: Podría decir que fue por los azotes de mi madre. Ella me decía: “cuando seas grande tendrás que usar tu voz ” (ríe). Bromeo, en verdad fue por las películas que he visto desde pequeño, luego comencé a estudiar teatro. Eso fue lo que me dio un poco el dominio del arte escénico. Lo de los sonidos lo fui implementando después de forma empírica cuando, debido a toda la filmografía que había visto, decidí tomar una narrativa onomatopéyica. La línea cómica siempre la tuve, desde pequeño, así haya ido a talleres de teatro, preferí la comedia al drama. SEMANA: Cuando se dio a conocer en Colombia gracias al Festival Internacional del Humor, usted sorprendió precisamente por esos sonidos que lograban recrear de alguna forma el lenguaje del cine. Es un tema de talento, pero también de disciplina, ¿cómo se ha preparado para lograr el nivel que tiene ahora? M.P.: Por lo general el tiempo que utilizo en ensayar es una tarea diaria. No es que tengas que hacerlo tres meses y luego ya está. Todos los días tienes que hacer ejercicios de respiración, de modulación de la voz, todo eso más la creación de la historia. Yo por lo general armo una historia, un desarrollo y un remate, ese es el que hace reír a la persona. Una persona va caminando, se resbala y cae, eso no lo esperabas esa es la sorpresa en la comedia. El Stand Up Comedy se relaciona con esas narrativas. Para eso hay que estar todos los días escribiendo, todos los días ensayando. Le puede interesar: Astor Piazzolla, con un pie en el jazz y otro en la academia SEMANA: Usted ha tenido la oportunidad de viajar y vivir en varios países. Luego de todo ese recorrido, ¿qué representa su país, Argentina? M.P.: La Argentina es el lugar de los recuerdos de las memorias de mi niñez, de los seres queridos de mis primeros años, de la adolescencia. Lo que pasa es que, a muy temprana edad, a los 24 -25 empecé a viajar. Hoy tengo mi patria en muchos lugares. He afincado cariño, amigos y familia en muchos países. Argentina es el original, el sitio donde nací y me crie. Tengo muchos seres queridos en Chile, en España, en México, Miami, pero especialmente Colombia. Este es como mi segundo hogar porque me ha acogido en medio de esta vorágine de actuaciones internacionales. Pero, lo más importante es que me dio mucho cariño cuando estuve enfermo. Por supuesto, el público colombiano y la televisión colombiana me dieron reconocimiento internacional. SEMANA: ¿Qué tan complejo es para el humorista hacer reír a la gente? ¿Hay más cálculo que espontaneidad? M.P.: El humor son las dos cosas. Hay una parte que hay que calcular, escribir, que debe nutrirse de lo que pasa en la realidad que uno vive. Un comediante tiene el deber de ver el telediario todos los días, leer el periódico, observar cuál es la realidad porque si no te apartas de lo que está pasando. Para crear una conexión, una empatía con el público, tienes que estar muñido del conocimiento de lo que está viviendo la gente en el día a día. Si no lo haces eres un ciborg que está ahí sin ninguna conexión. El humor también es espontaneidad. Lo que pasa en el momento. En este show, yo juego con el público, creo un ida y vuelta con las personas. Las dos cosas van de la mano. SEMANA: Es sabido que retorna a los escenarios luego de una prueba bastante difícil, el cáncer. ¿Cómo fue este proceso? M.P.: Mi proceso de curación fue como el de cualquier persona. Aquí el tema fue que, mentalmente, me apoyé en la experiencia de otras personas que sobrevivieron a enfermedades con cáncer o terminales de otro tipo. Me generó inspiración para salir adelante contra este problema. También tuvo que ver el apoyo, aparte del de mis amigos y seres queridos, de la gente de todos los países, más que nada Colombia y, además, de los comediantes colombianos quienes organizaban galas para apoyarme durante mi enfermedad. Ellos fueron la punta de lanza. Luego, comediantes de Argentina y España vieron el ejemplo colombiano y también lo hicieron. Eso fue muy importante para mí, por eso en el show invito amigos y colegas para que hagan una colaboración. Han pasado Jeringa, Carolina Cuervo, Diego Camargo, William Aguirre. Eso es como mi homenaje a la comedia colombiana. En video: Desconectado versión jazz del Grupo Niche SEMANA: ¿Ha cambiado en alguna medida la idea que tenía de la muerte luego de sobrevivir al cáncer? M.P.: Esa idea no cambia por así decirlo. Uno aprende a vivir con ella, no obstante, la idea primigenia no se altera. El temor a la muerte nos hace hacer las cosas que hacemos, nos motiva a vivir más, nos motiva a luchar por lo que queremos. Estar en un momento determinado en el que estás muy cerca de la muerte lo que te hace es aprender a reflexionar sobre la vida. Cuando estaba convaleciente me decía “si salgo de esta, lo primero que voy a hacer es subirme al escenario y devolver a la gente con cariño lo que me ha dado”, en este caso el público colombiano, por eso elegí como estreno internacional del espectáculo a Bogotá. SEMANA: ¿A dónde acude cuando quiere descansar del humor? M.P.: Tengo una caverna en una montaña de los Alpes suizos donde hay un oso amigo, el oso Figueredo. Él me recibe con mal humor porque allá no hay cobertura de Netflix (ríe). La verdad, trato de refugiarme un poco en mi doctrina zen que tiene mucho de budismo y de taoísmo que se remonta al alto Tíbet. Me refugio en la meditación y la respiración profunda que aprendí durante mi larga convalecencia para, de alguna forma, contrarrestar los efectos nocivos de la quimioterapia y del cáncer. SEMANA: ¿Qué sintió el día que volvió a subir a un escenario luego de superar dos golpes tan fuertes? ¿Cómo fue encontrarse con las luces, las tablas, el público? M.P.: Fue muy emocionante, no han faltado funciones en la que los colegas me han hecho lagrimear, estar aquí es una emoción muy grande. Ellos todo el tiempo me siguen reiterando todo el cariño y amor que me tienen, eso es abrumador para cualquier persona. Lógicamente que, de alguna forma, trato de mantener la compostura para no perder el ritmo de comedia, pero también la comedia tiene que ver con el drama la emoción y las lágrimas. La comedia es todo. SEMANA: ¿Cómo fue el proceso de construir este ‘show’ desde cero? M.P.: Yo quería mostrar lo que había pasado. Apenas me recuperé de mi convalecencia empecé a probar ese material que estaba escribiendo. Lo hice en pequeños locales de micrófono abierto en Barcelona. Es todo un material nuevo que tiene que ver con el Stand Up Comedy y eso lo fusioné con el viejo McPhantom movie pictures, el resultado está muy bueno porque gusta tanto a los de mi generación, a los analógicos como yo y a los millenials, que empiezan a conocer a este nuevo McPhantom que está viejo, pero no obsoleto. SEMANA: Usted tuvo la muerte muy cerca y la logró esquivar, ¿qué se prometió hacer que hoy está cumpliendo? M.P.: Lo que estoy haciendo, por fortuna. Este show es una forma de agradecer y devolver ese cariño y amor que he recibido en risas. Lo que yo siempre digo es que la risa es lo que más fortalece en la vida.