Hoy está en la gloria, tras el estreno mundial de la película Los Simpsons. Pero Matthew Abram Groening recuerda haber lavado platos en un ancianato, trabajado como chofer y mecanógrafo de un director de cine senil y haber vendido comida rápida a jóvenes punk en un local llamado Licorice Pizza. Entonces pensaba que 1977 era su año de suerte. Pocos meses atrás, a los 23 años, había abandonado su natal Portland, para convertirse en escritor y dibujante, y lo acababan de contratar en el diario Los Angeles Reader. Pensó que lo habían escogido por esa especie de conejo llamado Binky que dibujaba en su tiempo libre y con el que reflejaba la angustia y la desesperanza de su nueva vida, bajo el título Life in Hell (Vida en el infierno). Pero en lugar de un espacio para su caricatura, le ofrecieron un puesto como repartidor de periódicos. Tendría que pasar tres años dedicado a contestar llamadas, transcribir textos y archivar documentos, para que su creación saliera a la luz. A pesar de la acogida de la historieta, tiempo después lo despidieron, precisamente porque había empezado a venderla a otros impresos, por la risible suma de 10 dólares a la semana que, según afirma, significaba una gran diferencia en sus ingresos. Ahora su trabajo se ha convertido en una mina de oro, y quien más la disfruta, además de él, es la cadena Fox, que sólo por Los Simpson gana más de 2.000 millones de dólares al año. La familia amarilla más famosa del mundo ya lleva 18 temporadas al aire y 400 capítulos, lo que la convierte en la comedia animada de horario triple A más duradera de la televisión norteamericana. Nominado a 25 premios Emmy, de los cuales ha ganado 10, el paso siguiente no podía ser otro que hacer una película de largo metraje, para celebrar sus dos décadas. Y como suele pasar con Los Simpson, la buena crítica no se ha hecho esperar. "Yo creé esto, así que puedo hacer lo que quiera. La verdad es, y esto es en serio, yo trabajo en dos 'shows'. Así que le digo a la gente de Futurama que estoy ocupado con 'Los Simpson', y al equipo de 'Los Simpson' que estoy ocupado con Futurama y entonces simplemente me voy a mi casa", suele bromear Matt Groening. Pero aunque pretenda emular a Homero, y dedicarse sólo a rascarse la barriga, lo cierto es que siempre tiene mucho por hacer, aunque reconozca que deja todo para último momento. Los viernes a medio día tiene que entregar Life in Hell, que actualmente circula en más de 250 periódicos en el mundo. Supervisa los equipos que dan vida a los habitantes de Springfield, que se toman alrededor de seis meses en hacer cada episodio, por lo que trabajan en muchos al mismo tiempo. Además, se dedica a la producción de Futurama, que después de haber sido cancelado, tendrá nuevos episodios para 2008. El éxito no parece habérsele subido a la cabeza. "Sigue siendo el mismo hombre de 'jean' y camiseta, que no ha perdido sus raíces de artista varado", dijo a SEMANA Ray Richmond, crítico de televisión y coautor, junto con Groening, del libro Los Simpson: Una guía completa de nuestra familia favorita. Por eso, aunque es una de las personas más influyentes de la industria del entretenimiento, suele asegurar con modestia que no sabe a cuánto asciende su fortuna. Pero que sí sabe cuánto tiene el malvado señor Burns, que, según Forbes en su lista de personajes ficticios, acumula una riqueza de 16.800 millones de dólares. También sigue siendo el hombre que disfruta el surf y el rock, sobre todo el de artistas desconocidos como esos que solía reseñar antaño en sus columnas de música que pocos medios compraban, por el bajo perfil de sus protagonistas. Además, formó una banda con personajes tan enigmáticos como Stephen King. Es el mismo que se desvive por la ciencia ficción y por su amado partido demócrata. Tanto es así que en Futurama parodia el mundo actual pero en el año, 2999 cuando el planeta es gobernado por la cabeza de Richard Nixon, un personaje al que Groening odia hasta la obsesión.Pero sin duda su gran pasión es Life in Hell, que para él es su creación más íntima, pues es la única que produce solo. Gracias a su amor por ella nacieron Los Simpson, pues cuando James L. Brooks, productor ejecutivo de Fox, quiso incluir sus caricaturas inicialmente como una cortinilla de dos minutos para el famoso programa The Tracy Ullman Show, en 1987, Matt prefirió presentarle personajes nuevos por el temor a perder los derechos sobre Binky y sus compañeros. Por eso, poco antes de entrar a la reunión que le cambiaría la vida, dibujó por primera vez a Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie. Los esbozó en sólo 15 minutos, tan rápido quizá porque en un primer momento se inspiró en su propia familia, de quienes tomó los nombres. Su papá, Homero Groening, poco tenía que ver con la paternidad disfuncional de su homónimo Simpson. Su esposa Marjorie le prestó a Marge algo del peinado que se hacía en los años 60. Lisa y Maggie son sus hermanas menores y la travesura de Bart está inspirada en la personalidad de su hermano mayor y la suya propia. Posteriormente llamaría a sus hijos Homero Will, quien prefiere sólo usar su segundo nombre, y Abram (Abe), como el abuelo Simpson."Matt Groening logró que el género de los dibujos animados regresara al horario nocturno, algo que no sucedía desde 'Los Picapiedra'", dijo a esta publicación Wesley Hyatt, experto en historia de la televisión. Conquistó ese espacio gracias a que supo representar la típica familia norteamericana de clase media, burlándose de lo estereotipos. Aunque hoy día, por estar tan arraigados dentro de la cultura popular, ya no escandalizan, sí abrieron la puerta a otras creaciones más atrevidas como South Park y Family Guy. También se convirtió en todo un honor para los famosos volverse amarillos y prestar su voz para burlarse de sí mismos. Como lo hizo el propio Rupert Murdoch, el conservador magnate de las comunicaciones y dueño de Fox, quien apareció autoproclamándose un "tirano". Matt Groening creó un mundo por el que han pasado más de 300 personajes tan únicos, que parecen tener vida propia. "Si mañana me atropellara un camión, creo que 'Los Simpson' continuarían indefinidamente. Sí, yo los creé, yo le di el impulso a lo que hoy es una bola de nieve que cada día rueda más rápido y crece más".