Los pacientes que llegan a urgencias con cuadros de asma grave no siempre saben reconocer la magnitud de la enfermedad. Frases que no pueden terminar, sensación de pecho oprimido o una tos persistente. Lo que para algunos parece una crisis, en realidad puede ser una señal de que el asma grave ha avanzado de manera silenciosa.
“El asma de base es una enfermedad en la cual los bronquios se cierran, aumenta la producción de moco y el aire entra con dificultad, pero prácticamente no puede salir”, explicó Abraham Alí Munive, director médico de la Fundación Neumológica Colombiana en Bogotá. En su forma severa, detalló Alí, hay tres señales claras: crisis que llevan a urgencias, síntomas persistentes que deterioran la calidad de vida y una disminución progresiva de la función pulmonar.
“Los pacientes con asma grave están más cerca de que su vida esté en riesgo”, advirtió. Un cuadro viral, la contaminación o la exposición a alérgenos pueden desencadenar crisis severas. “Se pueden cerrar los bronquios y llegar a una situación mortal”.
En Colombia, el asma afecta a cerca del 12 por ciento de la población, y alrededor del 5 por ciento presenta formas graves. Factores como el tabaquismo o la exposición a ácaros influyen en su comportamiento. Y aunque es más frecuente en niños, en la adultez son las mujeres quienes concentran la mayor carga.
“Cuando no se trata a tiempo, la inflamación termina endureciendo la vía aérea. El pulmón pierde su capacidad de recuperarse y el daño se vuelve permanente”, sentenció Munive.
Pacientes como Gloria Nereida Zapata vivieron ese deterioro sin respuestas efectivas. “Fueron tiempos muy difíciles, constantes idas a urgencias. No tenía calidad de vida, ni siquiera podía hacer mis oficios”, relató. Diagnosticada hace 27 años con asma severa de difícil manejo, en su vida “tenía inconvenientes con la EPS para la autorización de medicamentos. Seguía con crisis, con dificultad para respirar”, recordó.
En ese momento la Fundación Inspirat jugó un papel vital en su acompañamiento: “Ahora me están entregando oportunamente los medicamentos y dando los controles. Mi calidad de vida ha mejorado en un alto porcentaje”.
Hoy, la Fundación Colombiana para Cáncer de Pulmón, Asma, EPOC e Inmunización (Inspirat) lidera programas como EntusiASMAdos con la vida, enfocados en prevención, educación y acompañamiento. Según la organización, las enfermedades respiratorias son causa de mortalidad prematura en Colombia entre los 30 y 70 años, de acuerdo con el Ministerio de Salud.
“Durante años fue tratada como una enfermedad menor, invisible para la agenda pública”, señalaron desde la Fundación. Por eso su estrategia ha sido llevar información a los territorios, combatir mitos y promover el autocuidado.
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