En la bahía de Santa Marta, un edificio recuperado del malecón se transformó en un espacio que combina hospitalidad, diseño y sostenibilidad. “Perla Roca es un hotel boutique que, después de tres años de trabajo colaborativo con la línea de personalización 1200° de Corona, convirtió más de 3.500 metros cuadrados en un relato visual del Caribe colombiano”, cuenta Alejandro Sierra, gerente de marca de Corona.
El proyecto partió de una premisa: contar la historia del territorio sin recurrir a elementos tradicionales o decorativos. “El equipo del hotel y los diseñadores de 1200° Corona exploraron las posibilidades del material cerámico a altas temperaturas, utilizando el showroom de 110 metros cuadrados disponible en el Centro Corona Villa Santos, en Barranquilla, como espacio de experimentación. Allí se definieron colores, texturas y formatos a escala real antes de su instalación”, explica.
El resultado son pisos inspirados en mosaicos samarios, bricks que filtran la luz natural en el restaurante, contrahuellas cerámicas que conducen a un rooftop con vista a la Sierra y al mar, y revestimientos antideslizantes en la piscina que evocan el movimiento del agua. “Cada superficie fue sometida a pruebas técnicas que garantizan durabilidad y resistencia, cumpliendo con los estándares del sector hotelero”, resalta María Paula Moreno Realphe, gerente general de Almacenes Corona.
Moreno cuenta que la personalización es uno de los sellos que distingue a Corona. En este proyecto, por ejemplo, se refleja incluso en los baños y los detalles de su restaurante. “Perla Roca demuestra que la personalización no es un lujo, sino una herramienta de diferenciación y narrativa. 1200° Corona convierte una visión en objetos palpables que generan recuerdo y sentido de pertenencia”, agrega la gerente general.
Sierra comparte que, según datos de STR Global, los hoteles que apuestan por el diseño inmersivo registran un incremento promedio del 7 por ciento en su ocupación anual frente a establecimientos de categoría similar. “En este caso, el proyecto combina valor estético con funcionalidad, impactando en la rentabilidad y en la experiencia del huésped”, concluye.