En un entorno laboral marcado por la velocidad del cambio tecnológico y la necesidad de resultados concretos, los posgrados han evolucionado hacia modelos más flexibles, pertinentes y conectados con el sector productivo. Bajo esa premisa, la Universidad Ean, siempre enfocada en ofrecer una formación actualizada y de alta calidad, fortalece permanentemente su oferta académica que combina emprendimiento sostenible, habilidades humanas y el uso aplicado de la inteligencia artificial.
“Evolucionamos de manera constante para responder a las dinámicas del mundo y del mercado laboral”, explicó Lorena Piñeiro Cortés, gerente general de la institución. Esta visión se traduce en un modelo educativo que integra tres pilares: emprendimiento sostenible, desarrollo de Power Skills –como pensamiento crítico, liderazgo y negociación– y un enfoque práctico de la inteligencia artificial, no solo desde la creación, sino desde la ejecución.
Todos los programas de posgrado –más de 50 entre especializaciones, maestrías y doctorados en distintas áreas del conocimiento–, incorporan una ruta en inteligencia artificial aplicada, articulada con espacios como el Fab Lab, certificado por el MIT, que permite a los estudiantes prototipar soluciones reales.
En ese camino, la universidad también responde a una de las principales demandas de los profesionales: el tiempo. Sus maestrías pueden cursarse en un año de manera intensiva, sin sacrificar profundidad ni calidad. Cada estudiante sigue una ruta personalizada que incluye retos empresariales reales, certificaciones progresivas y contacto directo con líderes de la industria.
Este modelo se complementa con microcredenciales y alianzas con gigantes tecnológicos como AWS y Google, lo que permite obtener certificaciones en paralelo al posgrado y lograr victorias tempranas en el mercado laboral.
El emprendimiento como eje formativo
El sello distintivo de la Ean, con más de 58 años de trayectoria en educación superior, está en su ADN emprendedor, con más de 54.000 egresados formados bajo su modelo. Todos los programas incluyen una unidad obligatoria de emprendimiento sostenible, de la cual surgen proyectos que pueden escalar gracias a un diferencial único en el país: un fondo de inversión privado propio.
A esto se suma Ean Enterprises, una iniciativa reciente que busca convertir la investigación aplicada en startups y spin-offs con potencial de impacto económico y social. El objetivo es claro: no solo formar profesionales, sino crear empresas que generen empleo y soluciones sostenibles.
Así mismo, la universidad ha fortalecido su apuesta por la flexibilidad, con modelos virtuales robustos, modalidades presenciales asistidas por tecnología y esquemas de apilabilidad. Esto permite que los estudiantes construyan su ruta académica de manera progresiva y adaptada a sus necesidades.
Así, la Ean responde con formación pertinente, conexión directa con el sector productivo y un ecosistema que impulsa tanto la empleabilidad como el emprendimiento, alineados con las nuevas demandas del mercado laboral y los retos del desarrollo sostenible. “La diferencia está en cómo hacemos la educación relevante para el mundo real”, concluyó Piñeiro.
De esta forma, los posgrados dejan de ser un punto final en la formación académica para convertirse en el punto de partida de nuevas empresas, nuevas ideas y nuevas oportunidades.
*Contenido elaborado con apoyo de la Universidad Ean