En Colombia, la descarbonización del sector de la construcción se ha convertido en un desafío inaplazable. Más allá de los compromisos ambientales del país, la presión por reducir el impacto de los procesos productivos, optimizar el uso de recursos y avanzar hacia modelos más sostenibles exige decisiones de fondo por parte de las empresas y una mayor articulación entre actores públicos y privados.
En ese contexto, Constructora Bolívar decidió abrir una conversación sectorial para poner el tema en el centro de la agenda. Con ese propósito convocó el panel “Trazando la ruta de la descarbonización: sinergias para un futuro urbano con sentido”, un espacio orientado a discutir, con enfoque técnico y práctico, cómo avanzar hacia una construcción más sostenible sin frenar el desarrollo urbano.
El encuentro reunió a actores clave del ecosistema: Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR Cundinamarca; Ricardo Lozano, presidente de la Corporación Ambiental Empresarial (CAEM) y exministro de Ambiente, quien moderó la conversación; Julián Perdomo, presidente de Constructora Bolívar; Jimena Samper, gerente de Validación y Verificación de ICONTEC y María del Rosario Arias, gerente de Ladrillera San Benito.
La discusión abordó temas críticos como costos, materiales, regulación, gestión de residuos y, sobre todo, la necesidad de llevar la sostenibilidad a decisiones concretas.
Uno de los mensajes más contundentes del panel fue que la descarbonización implica cambiar la lógica misma de cómo se toman las decisiones en el negocio. Ya no se trata de ajustar costos al final del proceso, sino de transformar la forma en que se conciben los proyectos desde el inicio.
“El costo no puede ser la conversación que gobierne la toma de decisión. Tiene que haber una definición estratégica de compañía”, afirmó Julián Andrés Perdomo, presidente de Constructora Bolívar. Ese giro, según explicó, marcó un punto de inflexión en la organización.
“Hace más de 10 años tomamos la decisión de montarnos en una estrategia de descarbonización. Hoy eso se traduce en decisiones distintas, que ya no se toman al final del proyecto, sino desde su conceptualización, a partir de entender cuál es el impacto que estamos generando y dónde podemos mitigarlo”, agregó Perdomo.
Soluciones de alto impacto
Esa apuesta se ha traducido en herramientas concretas. Durante el encuentro, la compañía recibió la validación de ICONTEC de su herramienta de medición de huella de carbono, desarrollada bajo la norma ISO 14067:2018 e implementada ya en 36 proyectos a nivel nacional. Este instrumento permite medir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a cada proyecto e identificar en qué etapas del proceso constructivo se generan mayores impactos. “Nos permite establecer el impacto real de cada proyecto y tomar decisiones desde la conceptualización, no en la etapa final”, explicó Perdomo.
Para el directivo, la descarbonización solo es viable si se involucra a toda la cadena de valor. “Esto no es posible si no incorporamos a todos los proveedores dentro de la ruta de descarbonización”, señaló, al enfatizar que el impacto final depende tanto del diseño como de los procesos industriales.
A su vez, desde el frente técnico, el país muestra avances, aunque aún con desafíos importantes. “Cada vez más empresas están interesadas en medir y reducir su huella de carbono. Solo el año pasado tuvimos cerca de 300 certificaciones y verificaciones”, explicó Jimena Samper.
Sin embargo, advirtió que el proceso requiere rigor: “El error más común es querer llegar al final rápido. Este es un proceso progresivo que implica medir, analizar y entender dónde está la empresa antes de hablar de carbono neutro o carbono cero”.
Durante la conversación también se evidenció la necesidad de fortalecer la articulación institucional y empresarial. “Nos quedan cuatro años y los esfuerzos han sido insuficientes para cumplir las metas”, advirtió Nidia Riaño. En su concepto, el desafío pasa por acelerar la implementación de procesos productivos sostenibles.
En ese engranaje precisamente los proveedores juegan un papel determinante. La transformación del sector también depende de procesos industriales más eficientes y del uso responsable de los recursos. “No es más costoso. En muchos casos, procesos más eficientes contaminan menos y reducen desperdicios”, afirmó María del Rosario Arias, gerente de Ladrillera San Benito, quien destacó el papel de las empresas líderes en estos procesos como la Constructora Bolívar.
Para los expertos, la descarbonización de la construcción no es una tendencia, sino una condición para el desarrollo futuro del país. Requiere decisiones empresariales de largo plazo, mayor articulación entre actores y una cadena de valor comprometida. En ese camino, Constructora Bolívar no solo avanza en sus propios proyectos, sino que impulsa una conversación sectorial clave para que la sostenibilidad deje de ser una excepción y se convierta en el nuevo estándar de la industria.
*Contenido elaborado con el apoyo de Constructora Bolívar.