En un país donde la seguridad ha sido un desafío constante, construir confianza durante cinco décadas no es un logro menor. Es la evidencia de una visión sostenida en el tiempo, y de una forma de entender el cuidado como parte esencial del desarrollo. Este mes de abril, Vigías de Colombia cumple 50 años acompañando al país desde uno de sus frentes más sensibles: la protección de lo que importa.
Su historia comienza en 1976, en el barrio La Soledad de Bogotá, cuando el coronel retirado José Eleazar Muriel Correa, junto a su esposa Gilma Botero de Muriel, decide construir una empresa que entendiera la seguridad más allá de la operación. Desde el inicio, la premisa fue clara: no se trataba sólo de vigilar, sino de cuidar.
Ese enfoque se consolidó con el liderazgo de Jorge Eliecer Muriel Botero, quien durante años fortaleció una cultura organizacional basada en la disciplina, la cercanía y el respeto por las personas. Hoy, esa continuidad se refleja en una organización que opera en el 100% del país, y continúa su evolución bajo el liderazgo de Gloria Muriel y Juan Andrés Muriel.
Pero más allá de la expansión, hay decisiones que marcaron su identidad. Vigías de Colombia fue la primera empresa en el país en contratar mujeres como guardas, en un momento en el que el sector no contemplaba esa posibilidad. Ese paso no solo amplió oportunidades laborales, sino que también aportó a redefinir el alcance de la seguridad privada en Colombia.
Una mirada más humana
Esa mirada humana se ha sostenido en el tiempo. Bajo el liderazgo de Gilma Botero de Muriel en el frente social, la empresa ha impulsado iniciativas que acompañan a madres cabeza de hogar, promueven el bienestar de la infancia y apoyan causas como la Liga Colombiana Contra el Cáncer. No se trata de acciones aisladas, sino de una forma consistente de entender el rol de la empresa dentro de la sociedad.
Ese mismo principio se refleja en el cuidado de los caninos que han hecho parte de su operación, garantizando su bienestar y un retiro digno. Y también en iniciativas de sostenibilidad que transforman uniformes en desuso en nuevos productos, desarrollados por comunidades de mujeres, generando valor social a partir de procesos internos.
En el día a día, esa filosofía toma forma a través de quienes sostienen la operación: los guardas, los vigías. Son ellos quienes están presentes en los espacios donde ocurre la vida —desde comercios hasta infraestructura crítica— y quienes, con su trabajo, hacen posible que otros puedan desarrollar el suyo. En un país donde más de 300.000 personas trabajan en el sector de la seguridad privada, según cifras de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, su rol es también parte del funcionamiento cotidiano de la economía.
Con el paso del tiempo, esa presencia se ha complementado con una evolución tecnológica sostenida. Hoy, Vigías de Colombia integra soluciones que van desde vigilancia física hasta sistemas avanzados de monitoreo, detección de metales y explosivos, seguridad perimetral, automatización de espacios, georreferenciación, consultoría especializada y servicios de escolta, adaptándose a distintos niveles de riesgo y operación.
En ese proceso, el desarrollo de capacidades analíticas ha sido clave. A través de Vigías Video Analytics, la compañía ha estructurado un laboratorio de inteligencia artificial aplicado a seguridad, donde la videoanalítica, el control de accesos y múltiples fuentes de información se integran en tiempo real. Modelos de machine learning y deep learning permiten detectar patrones, anticipar incidentes y convertir datos en decisiones operativas concretas.
Ese mismo principio de evolución responde a una realidad ineludible: hoy la seguridad no se limita a lo físico. En un entorno donde las empresas operan cada vez más en plataformas digitales y donde la información se convierte en uno de sus activos más críticos, surge Vigías Cybersecurity como una extensión natural del servicio. Proteger datos, sistemas y operaciones ya no es complementario; es parte esencial de cualquier estrategia de seguridad integral.
La solidez de esta operación no es sólo operativa. Está respaldada por estándares internacionales que garantizan consistencia en sus procesos, con certificaciones como ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001, ISO 28000 e ISO 18788, complementadas por acreditaciones y reconocimientos como BASC, OHSAS, el Registro Único de Contratistas (RUC), el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), la certificación en Responsabilidad Social de Fenalco, así como evaluaciones bajo estándares como NORSOK S-WA 006, que reflejan un compromiso integral con la calidad, la gestión, la seguridad y la mejora continua.
Sin embargo, uno de los aportes más relevantes de estos 50 años no se mide únicamente en cobertura o tecnología. Se mide en haber sido parte de la consolidación de un sector. En Colombia, la seguridad privada ha evolucionado como una industria que exige profesionalización, coordinación y confianza. En ese proceso, empresas del gremio han logrado construir relaciones que van más allá de la competencia.
Vigías de Colombia reconoce en sus colegas no solo actores del mismo mercado, sino aliados en una tarea compartida: fortalecer una industria que protege empresas, infraestructura y dinámicas sociales clave para el país. Esa construcción colectiva ha permitido elevar estándares y generar una red que opera con sentido de responsabilidad compartida.
A ese reconocimiento se suma un agradecimiento fundamental: el de sus clientes. Empresas que han entendido que la seguridad no es un gasto, sino una inversión en estabilidad, en continuidad y en confianza. Clientes que, al elegir este tipo de servicios, también participan en la generación de empleo y en el fortalecimiento de un ecosistema que aporta al país desde lo operativo, pero también desde lo social.
Hoy, esa experiencia comienza a proyectarse más allá de Colombia. A través de Vigías International, la compañía inicia su expansión en Latinoamérica, con Perú como primer paso, llevando consigo un modelo que combina operación, tecnología y gestión del riesgo en entornos de alta exigencia.
Cumplir 50 años, en este contexto, no es solo celebrar una trayectoria. Es confirmar que es posible construir empresa con propósito, adaptarse a los cambios y mantener una visión coherente en el tiempo.
Porque al final, proteger no es únicamente una función. Es una manera de aportar, de generar valor y de trabajar, todos los días, por aquello que nos une: Colombia.
*Contenido elaborado con el apoyo de Vigías de Colombia