IMPLANTE O NO

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1 de noviembre de 1999, 12:00 a. m.

Que su implante de pelo podría no pegar fue el argumento del ex general golpista paraguayo Lino Oviedo para tratar de evitar ser enviado a una finca en la Patagonia argentina, a donde fue destinado por el gobierno de Carlos Menem por haber roto sus obligaciones de exiliado. Oviedo está en Argentina desde que salió huyendo de su tierra, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña. Las relaciones entre los dos países se han enfriado notablemente. Pero lo que nadie esperaba es que Oviedo, quien parece tener un ego napoleónico, aprovecharía su exilio para revertir su preocupante calvicie. La posibilidad de que el clima áspero de la Patagonia afecte su cuero cabelludo y le haga perder su nueva apariencia parece pesar más que el aislamiento, la soledad y el olvido de esas lejanas tierras. Pero Menem, olvidando que también tiene preocupaciones capilares, ha sido implacable.

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