La inflación en China está generando estragos sobre la población. El alza en los precios de los alimentos presionó el aumento de la inflación, que llegó a 3,4% en mayo, y los economistas chinos esperan que esta cifra se sitúe muy pronto entre 4 y 5%. La inflación se ha incrementado por el aumento en los precios del maíz, que a su vez ha contribuido al mayor costo de la alimentación de la industria ganadera y porcina. Jing Ulrich, analista del banco JPMorgan de Hong Kong, considera que en esto influye el aumento de los precios de las parcelas agrícolas, que se ha vuelto un efecto estructural puesto que están declinando las áreas cultivables y están aumentando los problemas de acceso al agua. Se espera que el gobierno aumente las tasas de interés y reduzca el gravamen impuesto sobre las ganancias, generadas por los intereses, en los depósitos bancarios para frenar la inflación.