Carlos Vives ya no es el jóven de 31 años que incursionó en la música vallenata y que vestía shorts de jean y camisetas recortadas. Ahora cada que Vives pisa un escenario, y aunque sigue vistiendo de manera informal —jeans y chaqueta de cuero—, su energía es otra: la de una leyenda viva. Hasta él mismo se define como un “Elvis cienaguero”. Toda una estrella.

El lanzamiento de su más reciente álbum, El último disco, fue una sorpresa. Sony Music y Claudia Elena Vásquez, su esposa y productora ejecutiva, organizaron un espacio íntimo para presentar las historias detrás de esta producción. Cuando Vives llegó a la sala Fanny Mikey, en el Teatro Delia Zapata, en Bogotá, no lo podía creer: “Wow, se tomaron muy en serio esto”.

Desde el inicio del evento hubo un aire de nostalgia palpitante. En la entrada había una pequeña galería donde se expusieron artículos antiguos como una vitrola analógica, discman, CD de los primeros álbumes de Vives y vinilos que incluían remasterizaciones de La tierra del olvido y El último disco.

La oscuridad de la sala permitió resaltar dos elementos: la guitarra, símbolo del homenaje a los 30 años de su carrera musical, y el inconfundible acordeón de Egidio Cuadrado, quien desde su muerte en octubre de 2024 dejó un profundo vacío, no solo en La Provincia, sino en la música colombiana.

Vives inauguró el lanzamiento asegurando que El último disco lleva este nombre porque la forma de hacer música “está cambiando debido a los algoritmos implementados en las distintas plataformas musicales”. Esto, añadió, condiciona a los artistas al momento de hacer sus canciones. “Si esta dinámica sigue rigiendo la música y ya no se hace pensando en el amor, en las mujeres, en las flores y vivencias, seguramente este será mi último disco”, dijo.

El último disco

La primera canción que sonó fue Te dedico, una crítica a las composiciones actuales. Según Vives, las canciones ya no pueden dedicarse “por no detenerse en el ser amado ni en sus sentimientos”. Él prefiere las piezas antiguas, capaces de lograr esa conexión.

En su nuevo trabajo musical las canciones tienen al amor como hilo conductor y los videoclips la presencia imponente de la Sierra Nevada de Santa Marta y de sus playas. No pasó desapercibida la participación de Yuí, el dios sol del pueblo indígena arhuaco, símbolo del ojo que vigila la ley natural.

Vives disfrutó compartiendo cada uno de los temas. Pero al momento de reproducir Buscando el mar, no pudo contener las lágrimas. Fue inevitable. Esa era la última grabación de Cuadrado, quien lo acompañó desde el primer hasta este último álbum.

La canción se inspiró en Cien años de soledad, de García Márquez, y se realizó en colaboración con el dominicano Juan Luis Guerra. Es la primera vez que el artista participa en una canción del samario, quien incluso le sugirió incluir la güira dominicana.

Carlos Vives compartió escenarios durante 33 años junto al rey vallenato Egidio Cuadrado, juntos hicieron 17 producciones de estudio. Foto: cortesía Paola España Comunicaciones. Foto: X/@CARLOSVIVES

Alma vallenata

Este es un disco con alma vallenata que hace recordar a las primeras producciones de Vives. Está incluida Sombra perdida, una canción que el Binomio de Oro inmortalizó con la voz de Rafael Orozco, pero esta vez participa la cantaora de flamenco Niña Pastori y el acordeón de Israel Romero, fundador del Binomio.

La producción cierra con el tema homónimo del álbum y cuenta con la participación del mítico acordeón del rey vallenato Gonzalo Arturo “Cocha” Molina, quien hizo recordar las épocas doradas de este género.

Vives es un genio de la música colombiana. Hace 33 años reunió sonidos, instrumentos y músicos destacados del folclor para juntarlos con la guitarra eléctrica y cantar canciones que se habían arraigado en la tradición vallenata. Esta combinación sin precedentes cautivó a un nuevo público, que experimentó por primera vez letras vallenatas con un tono refrescante y les comunicó que una canción escrita en 1942, como Alicia Adorada, se podía vivir al ritmo de un reggae.

Desde el inicio lo acompañó el rey vallenato Egidio Cuadrado. La amistad entre el samario y el acordeonero nació en 1990, cuando se conocieron en el set de la serie Escalona. Luego sellaron su alianza con Clásicos de la Provincia, que se lanzó al mercado en 1993.

El samario cerró el encuentro agradeciendo a quienes hicieron posible esta producción. Comentó la particularidad de haber grabado con todos los músicos reunidos, una práctica poco común en la industria discográfica actual. También reflexionó sobre la importancia de sentir orgullo por ser colombianos y cómo la música nos permite recordar nuestras raíces y quiénes somos.

Vives seguirá conquistando al público con su gira Tour al sol, que en este momento pasa por Estados Unidos, desde donde anunció una docena de fechas más. Planea cerrar la gira en Colombia, con presentaciones en Bogotá, Ibagué, Bucaramanga, Medellín, Pereira y Cali.