“Había querido dirigir desde hace un tiempo y esta fue una gran oportunidad que se me presentó”, cuenta John Carroll Lynch. Su cara es familiar por la cantidad de películas en las que ha aparecido, aunque su papel más recordado, tal vez, fue en Fargo, la genial película de los hermanos Cohen, en la que interpretó a Norm Gunderson, el esposo de Marge Gunderson, la protagonista (que hizo Frances McDormand). Lucky es su primera película. Una historia sobre un hombre de 90 años, veterano de guerra y ateo, que vive sus últimos años en un pueblo de Arizona. La estrella de la cinta, que ha recibido en su mayoría buenas opiniones de la crítica, es el actor que lo interpreta: Harry Dean Stanton, el icóno de la actuación estadounidense que murió el año pasado. Esta, de hecho, fue una de sus últimas películas, y una de las dos únicas que protagonizó, pues casi siempre fue actor de reparto. Pero además de dirigir a uno de los grandes actores de Hollywood en su primera experiencia detrás de cámaras, también le toco trabajar en algunas escenas con David Lynch, el legendario director de cine (con quien no tiene parentesco) y de la serie de televisión Twin Peaks, quien esta vez decidió actuar. SEMANA habló con él sobre lo que aprendió dirigiendo a dos grandes: SEMANA: ¿Alguna vez se imaginó que su primera película como director iba a ser con un elenco de gigantes como Harry Dean Stanton y David Lynch? John Carroll Lynch: No. ¿Cómo hubiera podido imaginarme algo así? Pero si un director novato pudiera lograr que uno de los mejores actores de su generación (Stanton) hiciera parte de su primera película, lo recomendaría completamente. Además, tener uno de los cineastas más grandes del mundo (Lynch) actuando en tú historia de forma tan bella, seguro que suma. SEMANA: ¿Cómo fue la experiencia de dirigirlos a ambos? Me imagino que pasó mucho tiempo con Harry Dean Stanton durante la filmación… J.C.L.: Harry y yo también compartimos una buena cantidad de trabajo durante la preproducción. ¡Él pidió cosas tan específicas! Tenía una mentalidad muy fuerte y sabía hacia dónde iba, como el maestro que era. Yo necesitaba coincidir con su especificidad y presencia. David Lynch, por su parte, fue muy respetuoso con el proceso; vino preparado y se comportó exactamente como cualquier actor con el que yo soñaría trabajar. Un aplauso para él. También puede leer: Detonante 2018: el festival que no se puede perder en noviembre SEMANA: La película gira alrededor de Harry Dean Stanton. Tanto, que parece un tributo a su figura y su carrera como actor, ¿eso fue deliberado o se dio durante la filmación? J.C.L.: Ese fue el concepto desde el inicio. Estaba armada a su alrededor, hecha a la medida. No la hubiéramos hecho si él no hubiera participado. SEMANA: Esta fue una de las últimas películas de él antes de su muerte en 2017, ¿la alcanzó a ver terminada? ¿Qué opino sobre ella? J.C.L.: Tristemente no, él nunca la vio. Aunque es triste para nosotros. A él, no estoy seguro de que le hubiera importado. Era un hombre que vivía mucho en el presente, no en el pasado. SEMANA: La historia de Lucky, sobre un hombre de 90 años que vive sus últimos días en un pueblo desértico, parece una oda a esa época de la vida en la que estamos muy cerca de la muerte y en la que nada más importa en realidad, ¿usted le tiene miedo a ese momento? J.C.L.: Espero poder ser tan lúcido como Lucky. Mi padre murió recientemente, y él estaba muy lúcido, así como Lucky. Él me enseñó muchas cosas, así como la película. Aunque no sé qué tan asustado estaré hasta que llegue el momento. Pero te lo aseguro, se acerca.
Harry Dean Stanton (izquierda) en una de las escenas de la película. Foto: cortesía. SEMANA: ¿Qué look le quería dar a la historia? J.C.L.: Era importante que la película tuviera escala. Cuanto mayor sea, mejor. Lentes anamórficas, vistas. Todo lo necesario para enfatizar la vitalidad de la naturaleza y la fragilidad de la vida. Y los lugares donde los humanos nos amontonamos. SEMANA: ¿Qué tanto de lo que aprendió actuando con directores como Martin Scorsese, los hermanos Cohen, David Fincher o Clint Eastwood (entre muchos otros) aplicó en esta película,? J.C.L.: Aprendí mucho. Todos ellos son maestros. Entonces, me enseñaron a tratar a los actores, así como a vigilar la película y hacia dónde se dirige. A enfocarme. Me atrevo a decir, a dirigir. SEMANA: Después de haber probado ambos roles, ¿prefieres acercarte a una historia como director o como actor? J.C.L.: Soy un contador de historias. Qué trabajo tenga para aproximarme a cada una, en realidad no tiene importancia para eso. Cada uno tiene sus alegrías. La dicha de actuar es perseguir el momento. Dirigir, por su lado, tiene la alegría de armar un rompecabezas, de colaborar para dar vida a un mundo. SEMANA: ¿Cuál es tu sueño como director de cine? ¿Cuál es ese proyecto soñado que le gustaría dirigir algún día? J.C.L.: Hay algunas películas que me gustaría dirigir y algunas personas con las que me gustaría trabajar. Pero el camino se revelará por sí solo. Yo no puedo empujar el río, fluirá donde debe fluir.