Desde que a mediados de febrero el contralor general de la República, Carlos Ossa Escobar, sacara a la luz una investigación en el Banco del Estado que cobró la cabeza del presidente de la entidad, Henry Avila, es mucha el agua que ha corrido en torno de la forma en que se vienen manejando los bancos estatales. Muy pronto el Banco Central Hipotecario (BCH) y la Caja Agraria engrosaron la lista. Además la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría debieron concentrar sus lupas en manejos dudosos que fácilmente pueden superar el medio billón de pesos.Algunos casos eran conocidos de meses. Pero cada día la caja de Pandora de los bancos oficiales deja ver más sorpresas. Políticos, ministros, empresarios de todas las estirpes, banqueros y ex banqueros no han escapado a ser señalados como presuntos responsables de los problemas que afectan a la banca estatal. Al principio se habló de sorpresas, pero con el paso de las horas el asunto ha tomado ribetes realmente sorprendentes. En lo que sí no hay duda es en que el origen de las denuncias (anónimos y demás que han llegado a los organismos de control) son retaliaciones de carácter político. Detrás del 'destape' en el Banco del Estado hay un claro enfrentamiento entre los dos últimos presidentes del establecimiento financiero, Sergio Espinosa (gobierno Samper) y Henry Avila (gobierno Pastrana). Claro está que esa circunstancia no minimiza la gravedad de los hechos, que además de que han debido ser explicados por sus actores ante la opinión pública también deberán tener aclaración suficiente ante las autoridades judiciales y administrativas del caso. Y como suele suceder en una buena cacería de brujas, también pagarán justos por pecadores. Además de la caída del presidente del Banco del Estado está la del embajador de Colombia en México, Diego Pardo Koppel. Algunos columnistas pedían, mientras tanto, la cabeza del ministro de Desarrollo, Fernando Araújo. Al finalizar la semana la lista amenazaba con incluir otros sonados nombres, Vinculados o al gobierno o al conservatismo. Más perlasMientras sigue subiendo la temperatura y aparecen nuevas denuncias la Contraloría General de la República concluyó una investigación que advierte que el Banco Central Hipotecario puede perder más de 300.000 millones de pesos por cuenta de un desacertado manejo, mal otorgamiento de créditos y falta adecuada de gestión entre 1994 y 1998, sin que ello amenace la solidez de la institución. Unas 250 investigaciones administrativas internas se adelantan con ese fin en el BCH. Pero tres hechos preocupaban sobremanera a las autoridades en las últimas horas. Dos nuevos que significarán la pérdida de 40.000 millones de pesos otorgados de manera irregular a constructores, y el hallazgo de una operación que buscó maquillar los balances _reducir el nivel de pérdidas_ del Banco Central Hipotecario, de propiedad del Instituto de Seguros Sociales, lo que en últimas golpeará los ahorros de miles de pensionados del país. Durante los últimos cinco meses la prensa se ha concentrado en el caso del abogado José Octavio Jaramillo Tovar, quien siendo suplente de la junta directiva del BCH logró que el gerente de la regional suroccidente del BCH en Cali, Juan José Uribe, le otorgara créditos superiores a los 30.000 millones de pesos, de los cuales la mitad es de imposible recuperación. Hoy los dos se encuentran detenidos por orden de la Fiscalía General de la Nación.Pero una operación similar, también ejecutada por el gerente regional Juan José Uribe, favoreció a Constructora Pance Limitada de Cali y a la Constructora Comavsa de Occidente, con sede en Bogotá, empresas de los hermanos Daniel, Gabriel y María Lucía Martínez Villalba. De Comavsa fue directivo entre 1995 y 1996 Gustavo Moreno Montalvo, quien fue presidente del BCH hasta noviembre de 1994.Se descubrió que en un modus operandi parecido al del caso Jaramillo, desde Cali se realizaron más de 200 operaciones con aceptaciones bancarias y se otorgaron lí-neas de crédito _ilegalmente según la Contraloría_ a Comavsa y Pance, que finalmente no fueron pagadas. El saldo de la deuda llega a los 25.000 millones de pesos. El gerente en Cali, Juan José Uribe, según la Contraloría, ''canceló sin autorización las garan-tías hipotecarias" que respaldaban las acreencias. Veinte meses después de cesar pagos al banco no se había iniciado proceso judicial contra las dos constructoras y sólo el pasado mes de enero entraron a cobro jurídico. El ex presidente del BCH Gustavo Moreno Montalvo reconoció que fue directivo de Comavsa entre 1995 y 1996. Pero aseguró que no tiene nada que ver en el caso. ''A mí que me esculquen", advirtió a SEMANA, al tiempo que aseguró que si su nombre sigue apareciendo en la junta directiva de la sociedad ''es un abuso que están cometiendo sin mi consentimiento".Pero además de este caso está el de tres créditos hipotecarios concedidos a las firmas El Peñón Inn, Inmobiliaria El Peñón y Acueducto El Peñón, ligadas al ex banquero y ex zar del café Alberto Duque, implicado en la quiebra de su grupo empresarial, años atrás, en Estados Unidos. La Contraloría denunció que las sociedades recibieron irregularmente préstamos de los cuales actualmente adeudan más de 15.000 millones de pesos, de incierta recuperación. En sólo uno de los casos una empresa con 20 millones de capital recibió 5.000 millones en créditos. Igualmente la Contraloría puso en conocimiento de la Fiscalía una operación que considera de maquillaje del balance del BCH. En 1997 se registraron como ingresos extraordinarios 104.500 millones de pesos producto de una restitución patrimonial de la Caja de Previsión Social del mismo banco _los dineros de los pensionados de la entidad_. Con eso se logró subir el índice de solvencia del BCH de 8,56 a 11,61. El estándar mínimo es de nueve puntos. La maniobra contable fue aprobada por la Superintendencia Bancaria y buscó desaparecer los números rojos del balance. En otras palabras, podría haberse dado una falsedad en documento público, según los investigadores. SEMANA contactó a la ex presidenta del BCH, María José García, para conocer sus explicaciones sobre estos hechos, pero aunque ella pidió conocer el contenido del informe y anunció que se pronunciaría al respecto, finalmente no atendió las llamadas de esta revista.Avila vs EspinosaDesde cuando Henry Avila se posesionó el 21 de agosto de 1998 como presidente del Banco del Estado comenzaron a llegar ante la Procuraduría y la Contraloría anónimos con información muy precisa, en los que se solicitaba investigar al funcionario. Avila se había desempeñado como vicepresidente de crédito de la institución financiera durante las últimas dos administraciones encabezadas por Camilo Cabal Cabal y Sergio Espinosa Posada. Avila había salido del Banco del Estado en mayo de 1998, cuando era vicepresidente, después de enfrentarse al presidente Espinosa. Hay dos versiones sobre el suceso: una, porque le aprobó un préstamo de 500 millones de pesos, en plena campaña presidencial, al movimiento Nueva Fuerza Democrática, del entonces candidato Andrés Pastrana. La otra versión asegura que renunció tras los presuntos manejos irregulares de unos créditos concedidos a la sociedad Alta Foods S.A., lo cual Avila niega rotundamente. Sea cual fuere la causa, lo cierto es que desde entonces hay un enfrentamiento entre Espinosa y Avila que polarizó al banco internamente y que terminó con el destape de los préstamos otorgados a quienes se han llamado en algunos medios 'amigos del presidente'. Lo cierto es que a comienzos de febrero la Contraloría culminó una investigación de responsabilidad fiscal que denunció ''la ocurrencia de graves irregularidades... donde los presuntos responsables deben ser investigados disciplinaria y penalmente y enjuiciados por la responsabilidad fiscal a que haya lugar". Con esos resultados y la certeza para el organismo investigador, según su informe final, de que la administración del banco había violado ''de manera evidente los más elementales preceptos de la práctica bancaria", el contralor Carlos Ossa pidió al presidente Pastrana suspender a Avila de su cargo.Avila prefirió renunciar para asumir su defensa y de allí en adelante se ha conocido una cascada de denuncias sobre manejos irregulares en varios créditos otorgados por el Banco del Estado. El ex presidente de la entidad asegura que se trata de un montaje político y que demostrará ante la Contraloría y la Fiscalía que actuó de manera transparente y que la responsabilidad sobre la mayor parte de los préstamos cuestionados recae sobre su antecesor, Sergio Espinosa.Lo que ahora viene es un largo proceso de descargos durante el cual la Contraloría deberá sustentar los alcances de su investigación, mientras Avila tendrá que demostrar que no transgredió los principios financieros como asegura el organismo de control fiscal. Avila advierte que el 'destape' en su contra es una respuesta a la investigación que solicitó en mayo de 1998 contra la administración Espinosa, por irregularidades por unos 70.000 millones de pesos.Como van las cosas, todavía falta mucho por conocerse acerca de los manejos del Estado banquero. El sabor más amargo lo ha dejado la operación del Banco del Estado con el ex embajador en México Diego Pardo Koppel, lo que sin duda es otro golpe para el gobierno actual. Pero en esta cacería de brujas, hay de todo. Como en el caso del ministro de Desarrollo, Fernando Araújo, a quien se ha querido vincular también con préstamos irregulares en el Banco del Estado. La familia Araújo tiene más de 50 años de trayectoria en los sectores de finca raíz, los hoteles, la construcción, las finanzas, los medios y el comercio, y como tal ha sido cliente de un número importante de bancos del país. (ver recuadro). Y el ministro sostiene que por ser funcionario no ha dejado de ser ciudadano. El debate se dio en anteriores gobiernos y seguirá en éste. Los límites legales son claros, pero los éticos se acomodan de acuerdo a quien los denuncie."No he dejado de ser ciudadano"''Durante los últimos 25 años he estado dedicado a estos negocios familiares y precisamente por ese conocimiento de tan diversos sectores el gobierno me nombró Ministro de Desarrollo. Pero por ser Ministro no he perdido la condición de ser ciudadano y las empresas deben seguir subsistiendo. Todas tienen relaciones con múltiples bancos, entre ellos con el del Estado desde 1996. A Henry Avila yo ni lo conocía, sino hasta ahora con el lío", asegura el ministrode Desarrollo Fernando Araújo El adiós de Pardo KoppelLa renuncia de Diego Pardo Koppel a su cargo de embajador de Colombia en México se produjo poco después de las denuncias de la Contraloría sobre supuestas irregularidades en un crédito otorgado por el Banco del Estado a una sociedad de su familia. El pago de los compromisos bancarios por 400 millones de pesos con pauta publicitaria en un canal de televisión desató la polémica que ahora Pardo saldrá a responder ante las autoridades, según él, con la conciencia tranquila. El ex embajador explicó a SEMANA que "aquí hay unos hechos muy claros y en torno a ellos se ha tejido toda una novela. En el crédito otorgado a la sociedad de familia, Autoaméricas, se cumplieron todos los trámites normales para el otorgamiento de un crédito. Como muchos otros concesionarios, Autoaméricas tuvo problemas de liquidez a finales del año pasado y por eso se ofreció la pauta publicitaria como dación de pago que el banco, después de hacer sus estudios, finalmente aceptó. Si hubiera existido amiguismo, aunque tuviese una amistad con Henry Avila o con gerentes de diferentes bancos, no se hubiera puesto una cláusula que establecía que la negociación podía ser reversada. Existe una mano negra que me da la sensación de que quiere salpicar a todo el mundo que esté en el gobierno. Existe una lista por ahí andando para atacar a las personas cercanas al gobierno y con la clara intención de que el presidente Pastrana no tenga la popularidad que está teniendo en este momento. Yo creo que hubo mucha ligereza en este proceso. El Contralor lo mínimo que ha debido hacer es pedirle las explicaciones al doctor Avila, oírlas, analizarlas y después sí haber tomado esa decisión que acabó con la vida profesional de un banquero de una manera que me pareció precipitada".