Cuando estaba en sexto semestre de finanzas y relaciones internacionales en el Externado de Colombia, Claudia López _una alumna aventajada que pagaba sus estudios con sus trabajos como monitora_ aceptó una invitación para participar en la primera campaña de Enrique Peñalosa para la Alcaldía de Bogotá. Desde que participó en el movimiento por 'la séptima papeleta', que dio lugar a la Constituyente de 1991, Claudia se enamoró de la política. En ese momento no compartía todas las ideas de Peñalosa, pero aceptó trabajar con él para darle rienda suelta a su ambición de llegar a ser un día una gran estadista. Hoy, no sólo es la mayor defensora del alcalde sino que, como directora de Acción Comunal del Distrito, maneja uno de los programas más ambiciosos de su administración: fomentar la participación ciudadana en la solución de los problemas de la ciudad. Y lo está logrando. Con un presupuesto de 20.000 millones de pesos _el mayor que ha tenido esa dependencia en toda su historia_ y con un ingenioso sistema de concursos entre las comunidades locales ha logrado _entre otras muchas obras_ la construcción o recuperación de más de 150 parques, 70 escaleras y vías peatonales en barrios marginales, más de 20 salones comunales y numerosas escuelas, clubes y talleres por toda la ciudad. No en vano se ha convertido en una de las consentidas de Peñalosa en el gabinete de Bogotá.