En la década de los 70, Armando Barragán, un llanero de pura cepa y gran conocedor de la tradición ganadera, compró un vasto terreno entre los municipios de Paz de Ariporo y Hato Corozal, en el departamento del Casanare. Su ideal era consolidar un hato que le rindiera homenaje a la cultura de la Orinoquia colombiana. Le puede interesar: Lulú, la pequeña jaguar de reserva en Casanare, caza su primera presa Sin embargo, al percatarse de la gran biodiversidad del lugar, decidió cambiar su visión. Empezó a consolidar un espacio donde se mezclaran actividades pecuarias, con zonas destinadas exclusivamente a la conservación ambiental, para que así campearan con tranquilidad las especies más representativas de la fauna llanera.
El ganado campea sin miedo en sitios gobernados por imponentes felinos. Foto: Reserva La Aurora. Así nació la Aurora, una reserva natural de la sociedad civil catalogada como la más grande de Colombia, donde 46 jaguares, 350 especies de aves, miles de chigüiros y venados, decenas de pumas y varios reptiles, conviven en paz con las vacas y caballos por los bosques, sabanas y cuerpos de agua como los ríos Ariporo y Chiri. “Desde 2009 hemos registrado un censo histórico de 46 jaguares en la zona. Sin embargo, los monitoreos que hacemos cada mes nos evidencian que en la reserva permanecen cerca de 10 de estos felinos, animales que necesitan amplios terrenos para vivir”, dice Jorge Barragán, uno de los hijos del creador de la reserva. Según el llanero, un jaguar macho requiere de un área entre 80 y 100 kilómetros cuadrados, cifra que en una hembra oscila entre 35 y 40. “Los jaguares se dispersan a medida que van naciendo y requieren de extensas zonas para alimentarse, reproducirse y sobrevivir”.
Cuatro hembras jaguar ya han dado a luz a más de 20 crías en esta reserva del Casanare. Foto: Reserva La Aurora. De la decena de jaguares que residen en La Aurora, varias ya fueron madres, como Mariposa, Cayenita, Totin y Guacaba, felinas esbeltas, misteriosas y sobreprotectoras que han procreado más de 20 crías con algunos machos del lugar. Le puede interesar: ¿Vacas con Jaguares? En una reserva del Casanare están juntos “Este trabajo de conservación con los jaguares cuenta con el apoyo científico de la Fundación Panthera Colombia, que ha instalado varias cámaras trampa en diversos sitios y me ayuda con el análisis de los registros que nosotros hacemos en La Aurora. Esteban Payán, el director de la fundación, ha sido mi maestro y principal responsable de que ahora yo cuente con un gran conocimiento sobre los jaguares”, precisa Barragán. La matrona jaguar Mariposa es la más longeva de todos los jaguares de La Aurora. Fue registrada por primera vez en el año 2009, y en sus aproximadamente 14 años de vida ha logrado dar a luz a 11 crías, algunas de las cuales ya la convirtieron en abuela y hasta bisabuela. El año pasado, Mariposa fue avistada con dos crías más, la última de sus cinco camadas. Sin embargo, Barragán tiene la corazonada de que la felina cuenta con nuevos hijos, pero no ha querido presentarlos al público.
Mariposa es la matrona de los jaguares en esta reserva. Ya suma 11 crías en cinco camadas. Foto: cámara trampa Fundación Panthera. “Aún no los ha mostrado frente a las cámaras trampa o en los recorridos que hacemos por la zona, pero parece que está criando. Mariposa es la más antigua de todos los jaguares de la reserva. Con ella y un macho de su época, iniciamos el proyecto de conservación de los jaguares en La Aurora”. El registro más reciente de Mariposa fue en abril de este año, cuando las cámaras trampas instaladas por la Fundación Panthera la captaron en una zona boscosa. “Estamos esperando noticias de su nueva camada”, indicó Barragán.
Mariposa con algunas de sus crías transitando por los bosques de la reserva. Foto: cámaras trampa Fundación Panthera. La princesa Cayenita es uno de los 11 hijos de Mariposa, que nació en La Aurora en su primera camada en 2011 junto a Sabana, otra hembra que no ha vuelto a registrarse por el hato. “Aparece y desaparece por algunas épocas. En 2014 la vimos en uno de los lugares donde la crió Mariposa, así la captamos de cachorra con las cámaras trampa. Es uno de los jaguares que siempre regresa a La Aurora, contrario a la mayoría de machos que cuando son adultos se dispersan y muchas veces no vuelven”, asegura Barragán.
Cayenita es hija de Mariposa. Lleva siete crías, muchas de las cuales ya fueron madres. Foto: Reserva La Aurora. Cayenita ha tenido cuatro camadas con siete crías. “Lo más curioso es que siempre regresa a los lugares donde la crió la mamá, y aunque no aparecen juntas, sí comparten territorio. Hace 20 días la vimos caminando con su último hijo, que al parecer tiene entre 12 y 14 meses de vida”. Le puede interesar: SOS por el jaguar, el tercer felino más grande del planeta Según Barragán, los jaguares son animales con un instinto maternal muy desarrollado. “Las madres están con los cachorros entre año y medio y dos años, época en la que las crías aprenden a comportarse, cazar y desenvolverse bien dentro del medio. Las madres les enseñan los caminos e instintos, por eso es necesario la permanencia maternal para que pueda sobrevivir. Cuando se sienten seguros, los jaguares siguen su camino”.
Cayenita ya es abuela. Sin embargo, aún cuenta con la capacidad para dar más crías. Foto: Reserva La Aurora. Herederas del trono Guacaba nació en el segundo semestre de 2016 en La Aurora. Es hija de la segunda camada de Cayenita, es decir que es nieta de Mariposa. Es de las felinas que entra y sale de la reserva con mayor frecuencia. “Esta hembra ya ha tenido dos camadas, dos crías en la primera, Esperanza y Tarabita. En febrero de este año la avistamos con un nuevo hijo, al que llamamos Bayetón, es decir que ha sido madre de tres cachorros”, anota Barragán.
Guacaba ha sido madre tres veces. Es hija de Cayenita y abuela de Mariposa. Foto: Reserva La Aurora. A mediados de 2019, Guacaba apareció junto a Mapire, uno de los jaguares machos, quien al parecer sería el padre de Bayetón. Según WWF, los jaguares adultos son solitarios y solo rompen esa regla cuando están en temporada de apareamiento o cuando las hembras crían a sus cachorros. Totin es otra de las hijas de Cayenita, que nació en su tercera camada durante los últimos meses de 2017. Es una de las hembras más activas de la reserva, ya que campea tranquila por los sitios donde su madre la crió, zona que comparte con su hermana Bolejuego. “Aunque transitan por los mismos sectores, nunca están juntas”, anota el llanero.
Este año, Totin se convirtió en madre. Dio a luz a Lulú, una cachorra que está aprendiendo a cazar. Foto: Ernesto Obando. El comportamiento de Totin ha dejado boquiabiertos a los trabajadores de La Aurora. “Desde el año pasado, se ha dejado ver cerca de los turistas y no corre ni se espanta ante la presencia de los vehículos de los safaris. Todo lo contrario, se queda observando curiosa. En 2019 la vimos con comportamientos de apareamiento en ciertas zonas del hato”, dice Barragán. Una de las imágenes más emblemáticas de Totin fue en el primer trimestre de este año, cuando cazó a una anaconda con más de seis metros de largo cerca a uno de los cuerpos de agua de la reserva.
La niña consentida Este año, Totin apareció acompañada de su primer retoño, Lulú, nieta de Cayenita y bisnieta de Mariposa. “Esta nueva cría es la que más ha robado cámara este año, su llegada significa la cuarta generación de jaguares en La Aurora, desde la llegada de Mariposa, su bisabuela”, indica el llanero.
Totin y Lulú comiendo una anaconda que cazó su madre. Foto: Reserva La Aurora. La primera vez que Totin presentó a la sociedad a su primera hija fue en febrero de este año. Ambas estaban en un claro de la sabana rodeado de bosque; Lulú no paraba de saltar y arañar tiernamente el rostro de su madre, acto que su progenitora evadía con ímpetu. La nueva madre ya le está enseñando las técnicas de caza a la heredera del trono. Hace unos días, esas lecciones fueron grabadas por Barragán, cuando Lulú trató de perseguir a un venado mientras su mamá la observaba unos metros atrás.
“Al poco tiempo vimos a Lulú en un terreno fangoso cerca de un río cazando a un pez. Es la primera cacería de esta pequeña cachorra que logramos registrar, jaguar que hace parte de la cuarta generación de estos felinos en la reserva”, publicó la reserva en sus redes sociales.
Herencia jaguar Las hembras jaguar de la reserva La Aurora ya han conformado una vasta familia. Mariposa es la bisabuela, Cayenita la abuela, Guacaba, Totin y Bolejuego las madres y Lulú la niña consentida. “Podemos decir que Mariposa, Cayenita, Guacaba y Totín son las madres más emblemáticas, ya que a Bolejuego no le conozco hijos aunque está caminando en la zona. Últimamente, una hembra de la última camada de Mariposa ha regresado al territorio, un felino llamado Guanota”, precisa Barragán.
Mapire, uno de los machos residentes, junto a Totin en una zona bocosa: Foto: Reserva La Aurora. Las parejas de estos jaguares son aún un misterio, ya que los machos se alejan durante largos periodos de la reserva. Mapire, Caricare, Chocotero y Faculto son los que en este momento hacen presencia en las zonas donde habitan las hembras. “La historia de los machos en La Aurora ha sido más dinámica, ya que entran y salen constantemente del territorio y se dispersan para gobernar otros sitios. Algunas veces son desplazados por la llegada al reinado de otro macho. Ellos se turnan sus gobiernos”, puntualiza Barragán.
Guacaba junto a su hija Esperanza. Foto: cámaras trampa Fundación Panthera.