El Código de Tránsito dice claramente que “todos los usuarios de la vía están obligados a obedecer las señales de tránsito”. La misma regla las clasifica en señales reglamentarias, preventivas, informativas y transitorias e indica que “su violación constituye falta que se sancionará conforme a las normas”, puesto que su función es prevenir accidentes y salvar vidas. Todo está bien en el papel. Pero ¿qué pueden hacer los bogotanos en una ciudad donde muchas veces no tienen la oportunidad siquiera de visualizar las señales de tránsito porque estas son ilegibles por las condiciones deplorables en las que se encuentran? En ocasiones, el daño de la señalización se deriva del mal comportamiento de los ciudadanos, al no dar valor a estos hitos que, sin duda, ayudan a organizar la movilidad de la ciudad. Desde luego, también es evidente la desidia de varias administraciones distritales. Según la propia secretaria de Movilidad, la política de la administración es poner en el centro la seguridad vial de los bogotanos. “Se trata de proteger la vida y la integridad de las mujeres, hombres, niños y adolescentes de la capital, haciendo de Bogotá una ciudad cada vez más amable y respetuosa”. A pesar de ello, en la capital algunas señales de tránsito distan todavía de estar en las mejores condiciones. Así lo muestran varias imágenes captadas por periodistas de Semana.com, donde estas se ven deterioradas por la falta de mantenimiento y el vandalismo. Las imágenes fueron tomadas en un recorrido por importantes avenidas como la autopista Norte, la avenida Boyacá, la calle 127 y la calle 170. También se recogieron en calles de localidades como Chapinero, Suba y el sur de Bogotá. Las cifras muestran la magnitud del problema. Cada señal deteriorada le cuesta a las arcas del Distrito 200.000 pesos. Durante la administración Petro, se han destinado recursos cercanos a 44.400 millones para la ubicación de señales verticales y la demarcación de vías. Para el 2015, se invertirán 15.500 millones. A esto se suma la inversión en reparaciones por desgaste normal. Para el 2014, la Secretaría de Movilidad gastó cerca de 1.500 millones de pesos y para este año se proyecta la inversión de 1.000 millones de pesos. En cinco localidades fueron instaladas más del 50 % de las 6.892 señales en la primera parte de este año. Estas fueron Fontibón (1.860), Chapinero (704), Rafael Uribe Uribe (678), Puente Aranda (667) y Tunjuelito (487). La preocupación por la señalización de la capital debería estar en el primer orden de la política de movilidad de una ciudad en donde se calcula que hay más de dos millones de vehículos.