SoloSolo estamos los dosel olvido y el espejoen un pacto,una alianza,donde la piel recuerda.Y el espejoes la memoria del deseo insatisfecho.Huésped¿Por qué en domingotu ausenciase vuelve insoportablesi ha sido siemprehuésped de la casa?Desearnos era inevitableCuando nuestros cuerpos se atrajerondesearnos era inevitable cuando nos entregamos al lenguaje de los labios, nos traicionaron las palabras.TodavíaA Olga OrozcoTodavía me duelen las manos que me faltan, las que hicieron música en mi cuerpo. Todavía me duelen las manos que me faltan, las del atrevido ilusionista que engañó mi pubertad. Todavía me duelen las manos que me faltan, aquéllas que me guiaron para hacer el poema. PalabrasNo malgastes en ofensas palabras que un día te sirvieron para seducirme. Te prefiero silencioso del lado oscuro que crees te ilumina.Le puede interesar: Tres poemas de amor colombianos