La abogada Lorena Vargas maneja el Programa de Difícil Adoptabilidad de la Casa de la Madre y el Niño, entidad que tiene más de 78 años de historia y lleva cada año a hogares de Estados Unidos a más de 100 niños que en Colombia probablemente no encontrarían familia. Con ese rótulo de difícil adoptabilidad se etiquetan niños mayores de 11 años, pares de hermanos donde el mayor tiene más de 8 años, grupos de tres o más hermanos y niños con discapacidades severas o con enfermedades crónicas. La Casa de la Madre y el Niño, que dirige Barbara Ecobar, trabaja fundamentalmente para ellos. "No es lo único que hacemos, pero sí lo más importante, porque en el país hay más de 4.000 niños de difícil adoptabilidad esperando un hogar y sufriendo tristemente las dificultades para ser adoptados", dice la abogada. Lorena Vargas vivió muy de cerca el reciente capítulo de un grupo de adoptantes extranjeros que se quedaron varados en el país por cuenta de la cuarentena del coronavirus, la cual hizo que la justicia prácticamente parara actividades y se congelaran muchos procesos, entre ellos 25 de adopción. Esta inesperada dificultad la llevó a mover contactos y hacer todo para que se ventilara el tema en medios, con el fin de que el Consejo Superior de la Judicatura pusiera a unos jueces a culminar los procesos desde sus casas, pero no tuvo suerte. Pese a toda la presión, la Judicatura tomó decisiones erradas que dejaron las cosas prácticamente igual, aunque en algunos medios se dio por solucionado el problema. La situación hizo que, finalmente, el presidente Iván Duque optara por hacer uso de facultades que le otorga el estado de emergencia para dar funciones judiciales a funcionarios no judiciales y pusiera -por iniciativa del procurador Fernando Carrillo-  a los procuradores a culminar los procesos. Ahora, resta concretar esos trámites para que los niños puedan salir del país con sus nuevos padres. Sobre estos hechos y la realidad de la adopción en Colombia, Lorena Vargas habló con SEMANA.

Fernando Carrillo, procurador general. Sus procuradores van a asumir temporalmente las funciones de los jueces en casos de adopciones. SEMANA: ¿Qué tan difícil es adoptar en Colombia? L.V.: No existe un país con una mejor legislación frente a la adopción que Colombia, tanto en la interna como en la internacional. Es fácil adoptar, pero infortunadamente uno ve las listas de Bienestar Familiar y encuentra que los colombianos no están abiertos a los niños con necesidades especiales; prefieren niños muy pequeños, sin ninguna complejidad de salud y ningún antecedente especial. SEMANA: ¿Para el extranjero es más complicado? L.V.: Colombia le da prelación a la adopción de los colombianos. La adopción internacional está cerrada, excepto en estos casos de difícil adopción. SEMANA: Usted vivió muy de cerca el reciente capítulo de los adoptantes extranjeros que se quedaron varados en el país por cuenta de la cuarentena del coronavirus y la parálisis de la justicia, que congeló sus procesos. L.V.: Sí, nosotros llevamos muchos años tratando de mostrar la seriedad de la adopción en Colombia y el respecto a la normas. Y la decisión que tomó el Consejo de la Judicatura de suspender todo era absolutamente contraria al proceso de adopción, específicamente la adopción internacional. Estas personas foráneas se quedaron sin ninguna seguridad jurídica en nuestro país. No puede ser que usted venga por dos o tres semanas a Colombia para hacer un proceso de adopción y de un momento a otro, por cualquier circunstancia, le digan que se va a volver indefinido. SEMANA: Ahí es cuando usted empieza a mover cielo y tierra para que eso no pase… L.V.: A mí lo que más me conmovió fue ver que a nosotros nos devolvieron a una niña con unos antecedentes terribles de trauma. No podía entender que unos jueces estuvieran manejando temas de liberación de presos y no los de estos niños con necesidades especiales. ¿Qué más fundamental que el derecho de unos niños a tener una familia? Niños que aquí se quedarían bajo la protección del Estado porque no hay colombianos dispuestos a adoptarlos. SEMANA: En todo esto jugó un papel importante la Procuraduría... L.V.: Sí, nosotros acudimos a muchas instancias para dar a conocer el problema. Finalmente, la Procuraduría tomó el liderazgo del tema. Le pidió varias veces al Consejo de la Judicatura que permitiera seguir los procesos y el Consejo se limitó a tomar una decisión que solo destrababa tres de los 25 casos. De nuevo, la Judicatura se equivocó y violó el derecho a la igualdad. Da mucha tristeza ver que una rama tan importante de la justicia toma una decisión tan arbitraria. SEMANA: ¿Cómo evalúa la decisión de presidente Iván Duque con este decreto que les da facultades judiciales temporales a los procuradores para definir procesos de adopción? L.V.: El presidente Duque y el procurador Carrillo le enviaron un mensaje muy importante al país: no existe nada en un Estado de Derecho que pueda obstruir la prevalencia de los derechos de los niños, así sea en una crisis humanitaria como la que vivimos. Así lo deben ver los jueces y las demás personas.

El presidente Iván Duque hizo uso de facultades que le ofrece el Estado de emergencia para asignar funciones judiciales a los procuradores. SEMANA: ¿Debería reducirse la participación de la justicia en los procesos de adopción? L.V: Lo que pasó con estos niños es apenas un reflejo pálido de lo que esta pasando en Colombia con estos niños. Aquí hay personas que llevan 24 años en el sistema de protección a la niñez que tiene el Estado. Para los niños del Estado no hay justicia. Hay muchos sometidos a los peores vejámenes y nada se hace contra los criminales que maltratan y abusan de ellos. SEMANA: En la batalla para hacer cambiar de idea a la Judicatura, ustedes también recurrieron a la acción de tutela... L.V.: Sí interpusimos una tutela a nombre de las 25 familias para que se proteja a los niños en sus derechos. Ahora, la Corte debe decidir. Ojalá la justicia entienda el mensaje: los derechos de los niños deben prevalecer en cualquier circuntancia. Esperamos que ponga a los jueces a definir estos procesos. Esa sería la mejor solución. SEMANA: ¿Hay que cambiar la ley para que más extranjeros puedan venir a ofrecerles un hogar a los niños colombianos? L.V.: No hay que cambiar nada en la ley. Tenemos una legislación muy competitiva. Lo que se debe hacer es aplicarla. Si no les protegen los derechos a esos niños, esas leyes son letra muerta. SEMANA: ¿Cómo hacer que los colombianos se interesen más por esos niños de difícil adopción? L.V.: En eso hay un tema cultural complicado y otro de falta de medidas audaces. En otros países, por ejemplo, cuando una pareja recibe a un niño con algún tipo de discapacidad, el Estado le garantiza su educación hasta la universidad. SEMANA: Ustedes les hacen seguimiento a las adopciones internacionales. ¿En qué porcentaje son exitosas? L.V.: En el 99 por ciento de los casos. Y son exitosas porque para llegar a la adopción son muchos los requisitos que se deben cumplir en el camino. Entonces, generalmente, se escogen parejas realmente idóneas, lo cual es una garantía para el Estado.

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