En el doloroso historial de la violencia en Colombia se han escrito tesis tituladas “matar, rematar y contramatar”, en referencia a esos casos en los que los asesinos no sólo les quitan la vida a sus víctimas, sino que, después, dedican más tiempo a desaparecer el cuerpo, a descuartizarlo o arrojarlo a un río con el propósito de borrarlo de la faz de la tierra, como si nunca hubiera existido. Es posible que eso hayan intentado los asesinos del ingeniero industrial Carlos Andrés Certucce Victoria, de 34 años de edad. Al menos esa es la conclusión de la forma como lo enterraron en una casa del barrio Cedritos, en el norte de Bogotá, tal como lo muestra el video exclusivo de Semana.com que acompaña este artículo. Como se sabe, el ingeniero fue reportado desaparecido luego de viajar, el 8 de julio, de Cali a Bogotá en la búsqueda de desarrollos científicos, en particular en el tema de las células madres, tema que le apasionaba. “Carlos salió a un viaje de negocios y cuando perdí contacto con él, sospeché que algo malo pasaba y viajé a Bogotá para denunciar y activar un mecanismo de búsqueda”, comentó su esposa y madre de sus dos pequeños hijos. Añadió que “al pasar los días y con ayuda, aporté la ubicación exacta de su paradero a través de la señal del celular, pero no se logró hacer nada. Finalmente, un mes después, una llamada confirmó lo que temía hace días. Mi amor había sido brutalmente asesinado y estaba enterrado en un jardín”. La investigación dice que a Certucce se le vio en la capital en compañía de Jhon Jairo Flórez Ospina, una persona que conoció un año atrás. Según el material recopilado, Certuche iba a volver a Cali el 10 de julio. En ese momento, en todo el país se vivía un júbilo nacional porque aunque Colombia ya estaba eliminada del Mundial de Fútbol, el eco de su extraordinaria presentación aún se escuchaba por doquier. Misteriosamente, las autoridades encontraron a Flórez Ospina esposado a una silla y con una herida en el tórax por un impacto de bala, en una bodega en el barrio Samper Mendoza, en el sur de Bogotá, donde fue capturado Óscar Alejandro Gracia Cadena. En el testimonio ofrecido por Flórez Ospina, dijo que ese jueves -10 de julio- había estado con la víctima en el Parque de la 93, un sitio de altísima concurrencia donde los aficionados al fútbol iban a ver los partidos en pantalla gigante. Según Flórez Ospina, él supo del secuestro de Certuche y que por su liberación exigían 800.000 dólares. Los estudios científicos están estableciendo si cuando él dice haberlo visto, en una casa de Cedritos, Certuche ya estaba muerto. Las autoridades evalúan su testimonio, pero además se preguntan qué llevó a los criminales a actuar así con el cuerpo. ¿Qué hicieron? Después de matarlo, cavaron un hueco de casi dos metros, como lo muestra el video de Semana.com. Luego cubrieron su cuerpo en cal. Después lo taparon con tierra, asentaron una capa de cemento en el patio y finalmente pusieron baldosas blancas, de tal forma que nadie se percatara que allí había un cadáver. La intención era no dejar rastro de él. ¿Por qué? ¿Para qué? “Estamos investigando. Lo único cierto es que quienes lo sepultaron así sabían perfectamente lo que hacían -dice un agente del CTI que sigue el caso-. Tenían el propósito de desaparecerlo para siempre. ¿Y qué mejor que en una casa de un tranquilo barrio del norte de Bogotá?”