Crecieron haciendo música. Han ganado concursos, han grabado discos en una carrera de más de diez años, pero ante todo, han logrado esculpir un idioma musical propio, que a primera vista parece solo joven, pero en su desarrollo trasciende edades. Mammút, se dice, ofrece un gran show en vivo, que mueve a más de una generación específica y apunta a la humanidad de quien se expone. Por ahora, Colombia tendrá que contentarse con dejarse llevar por sus discos anteriores, y especialmente por ‘Kinder Versions’, su álbum más reciente. Salió en julio, es su primer álbum en inglés, y sobre él y la vida, habló su cantante Kata Mogensen con SEMANA. Además, considerando que Alexandra, su guitarrista, tiene raíces colombianas, SEMANA le preguntó sobre su nexo con el país. Reveló una historia de amor entre una colombiana y un islandés, produjo su existencia. SEMANA: Kata, por favor presente a Mammút a Colombia...Kata Mogensen: Somos una banda de rock islandesa, y un poco colombiana, pues Alexandra (guitarra) tiene raíces de su país (vea abajo, Raíces de Manta, Cundinamarca). Hacemos música, arte; nos gusta mover la mente y el corazón de la gente y contar historias. Si bien no somos gente dramática, a veces nuestra música lo es. Mammút somos cinco artistas, pero parte del grupo ha tocado por 16 años, desde que teníamos 13 años. Y ahora sacamos nuestro cuarto disco. Es nuestro debut en un idioma que no sea islandés y esperamos que esto nos ayude a conectar con un público mayor.SEMANA: Hablando de dramas, ¿fue complicado su paso a un nuevo idioma?K.M.: No había dado el salto por el miedo que me daba no poder transmitir mis pensamientos en inglés, pero es algo que ya superé. Siento que ahora puedo comunicar el sentimiento en las frases y en las palabras que lograba en islandés. En cuanto a los temas, no son tan diferentes.

SEMANA: ¿Qué inspira a Mammút? K.M.: Me inspiran muchos otros artistas, las artistas mujeres especialmente, y también, a nivel grupal, nos alimentan mucho las visuales. Varios en de la banda salimos de la academia de Artes visuales aquí en Islandia, y vemos el mundo que nos rodea desde esa perspectiva. No hablamos mucho a la hora de componer, dejamos el corazón en lo que hacemos y somos honestos con nuestros sentimientos. Quizás por eso grabar discos resulta tan terapéutico. Nuestros álbums reflejan nuestro estado interno.   SEMANA: ¿Qué temas preocupan a la juventud islandesa y la impulsan al arte y a la creación?K.M.: Somos una isla pequeña, e inevitablemente esto nos hace un pueblo aislado. Además somos pocos, así que la gente siente algo de claustrofobia, algo de soledad. Somos isleños, que la mayor parte del tiempo pasan mucho frío y buscan qué hacer: buscamos crear nuestra propia aventura dentro del país. Además, la naturaleza inspira mucho. Creo que esas son las razones por las cuales los jóvenes salen a buscar maneras de expresarse.

‘Kinder Versions’ propone un viaje sentido, de guitarras y voz que gana fuerza con el paso de las canciones y cierra dejando un suspiro.

SEMANA: Islandia remite a los colombianos a Björk, a Gus Gus, Sigur Rós, ¿puede describir qué la sorprende de la escena actual?K.M.: En estos momentos hay una escena vibrante de Hip hop, rap islandés y también una escena vibrante de Punk underground. Hay tres pequeños lugares donde laten estas expresiones, ‘pubs‘ que sirven de plataforma a muchas bandas que se suben y pueden experimentar. Es curioso, dentro de los círculos de la música nos conocemos, todo el mundo sabe quién es quién y lo que hace, y hay mucha conexión para montar eventos. No es raro ver en una noche en el mismo lugar un acto de rock, de rap, un grupo de música Soul. Somos un cúmulo de pequeñas escenas diversas que trabajan juntas.SEMANA: Este álbum tuvo un fuerte impulso del ‘crowdfunding‘. ¿Qué tan refrescante es que la gente apoye a su banda para poder seguir grabando?K.M.: Gran parte de la financiación vino por ese método, un 60 por ciento, y la verdad no puedo estar más agradecida. Venimos tocando hace un buen rato, y que después de tantos años suceda algo así te permite ver que hay un montón de gente increíble que quiere más. Poder hacerlo, para uno y para ellos, se siente muy especial. Vivir del arte es difícil, y que nos ayuden a crear y seguir es increíble.

Mammút es (izq a der): Alexandra Baldursdóttir, Katrína Kata Mogensen, Andri Bjartur Jakobsson, Ása Dýradóttir y Arnar Pétursson. Crédito: @sunnevasa / Tomada del Facebook Oficial.SEMANA: ¿Ha cambiado mucho el método de hacer música de Mammút?K.M.: Componemos la mayoría juntos, partiendo de ideas que proponemos. Aunque con el pasar del tiempo las cosas cambian. Buscamos nuevos sonidos para cada álbum y también tratamos de hacer las cosas de forma diferente. Estoy ahora en Londres con nuestro bajista Ása, grabando pistas para el futuro. Intentamos ahora grabar así, en pequeños grupos o individualmente, para traer ideas más robustas y armadas al estudio. SEMANA: ¿Cuáles son sus canciones favoritas de ‘Kinder Versions’?K.M.: La verdad, me fascina el sonido entero del disco, hay algo crudo y directo en él. La voz, en la mayoría de canciones, salió en una toma. No es un álbum perfecto, y nos gusta manejarlo así pues se siente humano. También me enamoró el sonido que conseguimos en las guitarras, especialmente la guitarra de Alexandra en ‘Breathe Into Me’. Es quizás de los sonidos del álbum que más me gustan.

SEMANA: En esos diez años de trabajo profesional, ¿siente que es más fácil o más difícil llegar a nuevas audiencias? K.M.: Es una parte importante de por qué experimentamos con el inglés. Queremos llegar a más gente, manteniéndonos fieles a nuestro espíritu y a nuestros seguidores, pero expandiendo nuestro alcance. Es un reto. Hemos tocado en varias ciudades de Europa, y unas tres veces a Estados Unidos, y queda mucho por ver.También, las circunstancias han cambiado. Ahora que me preguntan esto, miro hacia atrás y pienso en lo que hemos vivido, lo mucho que nuestras audiencias han crecido, y el deseo de seguir y llegarles con sentimiento. Pero sin importar qué suceda, siempre me siento como una principiante en esto. Viviéndolo día a día, asumiendo retos.Alexandra Baldursdóttir, una islandesa con raíces de Manta, Cundinamarca.“Mi madre es colombiana. Mi familia viene de un pueblo que se llama Manta, a unas 2, 3 horas de Bogotá en carretera. Ella vino a Islandia en 1987 como estudiante de intercambio. Tenía la idea era quedarse un año, pero conoció a mi padre, se enamoró y nunca miró atrás.Mi familia es grande en Colombia, y ocasionalmente la visito. Mi madre va con más frecuencia, cada dos años. Y como tocaremos en Buenos Aires pronto, decidimos hacer una parada en Bogotá, visitar, y dejar que nos muestren las experiencias maravillosas que Colombia ofrece”.   

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