En Bogotá está tomando fuerza una marca que comercializa rollos de canela, gracias a su sabor y a sus peculiares ingredientes, pues si bien ofrece la receta clásica, también incluye en el menú algunos que contienen oreo y hasta manzana.
El negocio es liderado por María Parra y Rodrigo Ferreira, una pareja de venezolanos que no se rindió después de emigrar a Colombia en 2016 para apoyar un emprendimiento que finalmente no se dio.
¿Cómo nació Oh my roll?
Parra se encontraba en su casa cuando de pronto sintió un antojo de algo dulce, quería un rollo de canela. Pero en ese momento no podían salir a comprarlos por la cuarentena y tampoco había alguna tienda especializada en el producto porque el año anterior se había retirado del país Cinnabon, una cadena estadounidense famosa por comercializar este producto.
Por eso, decidió ver algunos tutoriales en Internet y cocinarlos a su manera para poder disfrutarlos. El problema fue que hizo demasiados y tuvo que repartirlos entre amigos y familiares.
La sorpresa fue que estos rollos improvisados se convirtieron en un éxito entre sus seres queridos, quienes empezaron a hacerles pedidos constantes. La oportunidad de negocio estaba clara.
Al comienzo los vendían a través de redes sociales, en donde rápidamente se volvieron populares. La demanda, que cada vez era más alta, los llevó a renunciar a sus trabajos para dedicarse por completo al negocio familiar.
Actualmente ya cuentan con un local en el norte de Bogotá, en la Av. Carrera 19 con calle 114 A. “Lo más difícil fue toda la incertidumbre que había por la pandemia porque las productoras dejaron de vender ciertos ingredientes y eso hacía que el suministro de la materia prima fuera costoso y muy complicado. (...) De hecho, durante 2021 también afrontamos este problema por las protestas que trancaron las calles, complicando el abastecimiento de los locales con los materiales que necesitábamos”, recordó Parra.
Aun así, esta pareja venezolana no se dio por vencida y trabaja por duplicar sus ventas de 500 a mil rollos diarios para así poder distribuir su producto en toda la capital, ampliar el menú e incluir al menos cuatro sabores nuevos, inaugurar otra sede y, dentro de unos años, empezar a franquiciarse.