El Programa Colombia Sostenible se convirtió en una de las apuestas más ambiciosas para llevar desarrollo a territorios históricamente afectados por el conflicto armado. Su creación ha tenido como principal objetivo impulsar proyectos productivos y conservación ambiental en municipios PDET.
Mariana Gómez, directora del Fondo Colombia en Paz, habló sobre el balance, los retos y lo que viene para una iniciativa que busca cambiar la realidad de miles de familias rurales.
Después de varios años de ejecución y con metas superadas, ¿qué balance hace hoy de Colombia Sostenible?
Mariana Gómez (M.G.): El balance es muy positivo porque logramos resultados que incluso superaron varias de las metas iniciales. Hoy tenemos 201 proyectos en ejecución en 114 municipios PDET y más de 36.000 personas beneficiadas. Además, una evaluación de impacto mostró que los ingresos agropecuarios de los hogares aumentaron alrededor de un 77 %. Más allá de las cifras, estamos viendo cambios reales en la vida de las comunidades.
¿Cuál cree que es la principal enseñanza que dejó el trabajo en estos territorios?
M.G.: Demostrar que sí es posible generar transformación en territorios históricamente afectados por el conflicto. Muchas veces se piensa que estas regiones solamente enfrentan problemas de seguridad, pero detrás hay necesidades básicas, falta de infraestructura y pocas oportunidades económicas. Cuando una familia empieza a generar ingresos estables, eso tiene efectos muy importantes en la calidad de vida.
Los ingresos de los hogares crecieron cerca del 77 %, ¿qué otros cambios significativos se generaron?
M.G.: La evaluación encontró mejoras en seguridad alimentaria y en acceso a ahorro y crédito para actividades productivas. También observamos avances importantes en prácticas sostenibles y conservación ambiental. El objetivo nunca fue solamente producir más, sino producir mejor y generar oportunidades duraderas.
El programa llegó a zonas con una situación de violencia persistente, como el Catatumbo. ¿Qué aprendizajes dejó esa experiencia?
M.G.: Que las transformaciones requieren una mirada integral. No basta con llegar con proyectos productivos. Las comunidades también necesitan vías, educación, salud y condiciones que permitan sostener esos procesos en el tiempo.
¿Qué tan difícil fue ejecutar proyectos en regiones golpeadas por el conflicto y el abandono?
M.G.: Hay lugares donde los desafíos son enormes. Existen problemas de conectividad, dificultades de acceso y condiciones de seguridad que hacen más compleja la ejecución. Pero precisamente esos territorios son los que más necesitan presencia institucional y oportunidades.
Cuando termine la inversión, ¿cómo evitar que estos avances se queden a mitad de camino?
M.G.: Ese es uno de los grandes retos. Lo que queremos es que esta experiencia no termine siendo un proyecto aislado, sino una política que pueda mantenerse y fortalecerse. Creemos que existe una oportunidad muy importante para pensar una nueva etapa y ampliar lo que ya se construyó.
Si tuviera que resumir Colombia Sostenible en una frase, ¿cómo lo definiría?
M.G.: Que la paz también se construye generando oportunidades. Muchas veces los cambios empiezan con algo tan sencillo como una familia que logra producir, vender y tener una mejor perspectiva de futuro. Las cifras cuentan una parte de la historia: millones de dólares invertidos, proyectos ejecutados y metas cumplidas. Pero en territorios donde durante años las oportunidades llegaron tarde o nunca llegaron, la verdadera prueba estará en los próximos años, cuando el reto sea convertir esos resultados en cambios permanentes para las comunidades.