Las elecciones atípicas de 2026 están dejando un mensaje llamativo. En varios municipios del país, las decisiones judiciales que sacaron a alcaldes del cargo no produjeron un cambio político real. Por el contrario, en las urnas, los votantes optaron por restituirlos.

En Girón (Santander) el protagonista fue Campo Elías Ramírez Padilla. Tras la anulación de su mandato por doble militancia, volvió a presentarse y ganó la elección atípica con cerca del 58 % de los votos, una victoria suficiente para regresar al cargo con un amplio margen.

En Sitionuevo (Magdalena) ocurrió algo similar. Alfredo Antonio Navarro Manga, cuya elección también había sido anulada por doble militancia, volvió a competir y ganó con aproximadamente el 59 % de los votos. El resultado confirmó que su base política se mantuvo intacta pese a la sanción judicial.

El tercer caso se dio en Concepción (Santander). Aquí, Eduar Abril Borrero, tras la anulación de su elección por doble militancia, regresó a las urnas y fue elegido nuevamente con alrededor del 68 % de los votos. Fue la victoria más amplia de los tres casos.

En Ponedera (Atlántico) el resultado tuvo un matiz extra. El Consejo de Estado anuló la elección del alcalde Aristarco Romero por doble militancia y se convocaron nuevas elecciones. El ganador fue Juan Sebastián Mendoza Romero, quien obtuvo más del 70 % de los votos. Mendoza Romero fue respaldado por el exalcalde destituido y, además, es su sobrino. Aunque no hubo retorno directo, sí continuidad política.

Estos resultados evidencian un patrón claro: la justicia anula elecciones por incumplir normas, pero los ciudadanos, en las urnas, vuelven a elegir a los mismos candidatos. En la práctica, las decisiones judiciales no necesariamente se traducen en cambios políticos a nivel local.

Este comportamiento no es inesperado. Según el estudio ‘¿Los votantes restan importancia a los escándalos políticos con el paso del tiempo?’, de Miguel Pereira y Nicholas Waterbury, los electores tienden a dar mayor peso a los hechos más recientes al momento de decidir su voto, un fenómeno conocido como “voto miope”.

La investigación encontró que los escándalos políticos sólo afectan de manera significativa el resultado electoral cuando ocurren cerca de la elección, mientras que aquellos que suceden con mayor anticipación pierden casi todo su impacto. En contextos como las elecciones atípicas, que se realizan meses después de la salida del cargo, ese efecto puede ser determinante.

Esto plantea preguntas sobre el alcance real de las decisiones judiciales en materia electoral. Aunque cumplen una función legal clara, sus efectos políticos pueden ser limitados si no se reflejan en cambios en la decisión de los votantes.

También abre una discusión sobre el comportamiento electoral. En estos municipios, los ciudadanos privilegiaron la continuidad sobre el castigo político o la llegada de un candidato nuevo. Factores como el reconocimiento del liderazgo o las redes locales parecen pesar más que las sanciones.